La Dra. Toyosi Igejongbo reinventa la gestión pesquera en África Occidental


Jueves, 20 de mayo de 2026 – El golfo de Guinea atraviesa una crisis. El cambio climático, la disminución de las poblaciones de peces y las tensiones transfronterizas están amenazando los medios de vida y la seguridad alimentaria de millones de comunidades costeras en África Occidental, mientras que los marcos de gestión diseñados para protegerlas no han evolucionado al mismo ritmo. La Dra. Toyosi Igejongbo, investigadora marina y beneficiaria del programa Science by Women (7.ª edición), trabaja para cambiar esa realidad.

Su proyecto Fisheries Without Borders reúne a Nigeria, Ghana y Benín en un inusual ejercicio de cooperación científica y diplomática transnacional, uno que sitúa el conocimiento ecológico local al mismo nivel que la investigación formal y coloca a las mujeres africanas al frente de las soluciones de resiliencia climática.

En esta entrevista, reflexiona sobre las complejidades científicas y políticas de gestionar recursos marinos compartidos entre tres naciones soberanas, cómo ha impactado en su carrera la experiencia en PLOCAN y lo que significa liderar como mujer en un ámbito que durante mucho tiempo decidió mirar hacia otro lado.

 

¿En qué consiste “Fisheries Without Borders” y por qué es especialmente relevante en este momento?

El proyecto surgió como respuesta a una realidad cada vez más evidente: las pesquerías del golfo de Guinea están sometidas a una presión creciente debido al cambio climático, el agotamiento de los recursos y el aumento de los conflictos entre quienes dependen de ellos. En mi trabajo con comunidades costeras he visto de primera mano cómo las transformaciones en las condiciones oceánicas, la reducción de las poblaciones de peces y las débiles estructuras de gestión afectan directamente a los medios de vida, la seguridad alimentaria y la estabilidad social. Al mismo tiempo, existe una enorme riqueza de conocimiento y experiencia local que sigue estando infrautilizada en los sistemas formales de gestión. Esa desconexión entre ciencia, políticas públicas y realidades comunitarias fue una de las principales motivaciones para desarrollar este proyecto.

Hoy este proyecto es más importante que nunca porque los desafíos que enfrentan los ecosistemas marinos y las poblaciones costeras se están intensificando y volviendo más complejos a través de las fronteras nacionales. El cambio climático no solo está alterando la distribución y la productividad de los peces, sino que también incrementa la competencia y las tensiones entre las comunidades pesqueras de la región. Afrontar estos problemas exige enfoques urgentes, coordinados e inclusivos que vayan más allá de soluciones limitadas a un solo país.

 

Gestionar las pesquerías entre tres naciones soberanas es extremadamente complejo. ¿Cuáles fueron los principales desafíos científicos y diplomáticos que encontraste al diseñar este proyecto?

Diseñar un proyecto que involucra a Nigeria, Ghana y Benín nos obligó a pensar más allá de la ciencia, porque la gobernanza pesquera en el golfo de Guinea está profundamente vinculada a las políticas públicas, los medios de vida, la cultura y la política regional. Uno de los principales desafíos científicos fue integrar distintos sistemas de conocimiento. Las comunidades costeras poseen generaciones de conocimiento ecológico tradicional sobre la migración de los peces, los cambios estacionales y el comportamiento de los ecosistemas, pero ese conocimiento suele quedar excluido de los marcos formales de gestión. Nuestro proyecto crea deliberadamente un espacio donde la evidencia científica y el conocimiento local puedan complementarse mutuamente en la toma de decisiones.

En el plano diplomático, uno de los principales retos fue garantizar una representación equilibrada y generar confianza entre actores de distintos países e instituciones. Los recursos pesqueros del golfo de Guinea son compartidos, pero cada país puede tener prioridades nacionales, normativas y estructuras de control diferentes. Construir un marco colaborativo exigió un diálogo cuidadoso para asegurar que ningún país se sintiera marginado y que todos los socios percibieran beneficios mutuos en la cooperación regional.

También hubo desafíos relacionados con el idioma y la coordinación institucional, especialmente entre socios anglófonos y francófonos, por lo que invertimos un esfuerzo considerable en construir alianzas basadas en la transparencia, la inclusión y la participación continua. Al final, todos estos desafíos reforzaron la importancia de la colaboración regional. Nos demostraron que la gestión sostenible de las pesquerías en África Occidental no puede funcionar a través de acciones nacionales aisladas; requiere confianza, conocimiento compartido y una gobernanza coordinada más allá de las fronteras.

 

Participaste en la 7.ª edición de Science by Women en PLOCAN (Plataforma Oceánica de Canarias).  ¿Qué experiencia fue la más transformadora para tu carrera durante esa estancia?

Uno de los aspectos más transformadores de mi experiencia fue la exposición a enfoques verdaderamente interdisciplinarios e internacionales sobre gestión marina y sostenibilidad oceánica. La estancia me situó en un entorno donde científicos, responsables políticos y expertos técnicos de distintas partes del mundo trabajaban juntos para resolver desafíos complejos relacionados con los océanos. Esa experiencia cambió profundamente mi manera de entender la investigación pesquera y el liderazgo.

Antes de la estancia, gran parte de mi trabajo estaba centrado principalmente en las dimensiones científicas y ecológicas. Sin embargo, durante mi tiempo en PLOCAN comprendí mucho mejor cómo la ciencia puede traducirse en políticas públicas, diplomacia, innovación y acción comunitaria. Me inspiró especialmente el énfasis en la gobernanza colaborativa, la participación de los distintos actores y el uso de la ciencia como puente entre instituciones y sociedades. Comprendí que la gestión sostenible de los recursos marinos no puede lograrse únicamente mediante investigaciones aisladas; requiere alianzas que atraviesen sectores y fronteras nacionales.

 

¿Puedes identificar una conexión directa entre algo que aprendiste —o algún vínculo que creaste— durante tu estancia de investigación gracias a Science by Women y una decisión concreta que tomaste al desarrollar o presentar este proyecto?

Una de las lecciones más importantes que me llevé de Science by Women fue la necesidad de construir redes transnacionales y multifactor desde las primeras etapas del diseño de un proyecto. Durante la estancia interactué con especialistas en gestión oceánica, economía azul, resiliencia climática y cooperación marina internacional. Esas interacciones influyeron directamente en mi decisión de estructurar esta propuesta en torno a una colaboración transfronteriza entre Nigeria, Ghana y Benín, en lugar de plantearla como una intervención limitada a un solo país.

La estancia también reforzó mi confianza a la hora de posicionar la investigación liderada por africanos dentro de las conversaciones globales sobre resiliencia climática y sostenibilidad marina. Mientras desarrollaba y presentaba la propuesta, fui mucho más consciente de la importancia de presentar el proyecto no solo como una iniciativa pesquera, sino también como una plataforma de cooperación regional, gestión sensible a los conflictos y adaptación climática impulsada desde lo local. Ese enfoque más amplio estuvo profundamente influido por la exposición interdisciplinaria que recibí en PLOCAN.

 

Eres una mujer al frente de un proyecto de investigación multinacional y financiado por múltiples entidades en un campo históricamente dominado por hombres, ¿qué barreras has enfrentado y cómo las superaste?

Como mujer al frente de una iniciativa multinacional y financiada por múltiples entidades en el ámbito de la pesca y la gestión marina, una de las principales barreras a las que me he enfrentado es la percepción persistente de que el liderazgo en las ciencias técnicas y de campo debería estar principalmente en manos de hombres. Ha habido momentos en los que mi experiencia ha sido cuestionada con más dureza o en los que mi liderazgo se ha subestimado hasta que he ido demostrando mi capacidad a través de resultados.

Otro desafío ha sido equilibrar múltiples responsabilidades mientras mantenía visibilidad en entornos científicos altamente competitivos. Superé muchas de estas barreras gracias a la perseverancia, la colaboración y la formación continua. Construí deliberadamente redes científicas sólidas, busqué alianzas interdisciplinarias y me mantuve enfocada en producir un trabajo con impacto que hablara por sí mismo.

 

El programa de becas de la Fundación Mujeres por África apoya específicamente a investigadoras africanas. Desde tu punto de vista, ¿qué permite este enfoque que otras formas de financiación científica no consiguen?

Lo que hace tan poderoso el enfoque específico de la Fundación Mujeres por África es que aborda desigualdades estructurales que muchas veces se pasa por alto. Muchos sistemas tradicionales de financiación se centran principalmente en los resultados de investigación sin tener plenamente en cuenta las barreras desiguales que enfrentan las mujeres para acceder a oportunidades, posiciones de liderazgo, movilidad internacional y visibilidad profesional. Esta beca hace mucho más que financiar investigación; construye confianza, redes, mentorías y proyección internacional para las científicas africanas.

También crea un ecosistema de apoyo donde las mujeres pueden conectar con otras personas que enfrentan realidades similares. Ese sentimiento de visibilidad y pertenencia es extremadamente importante porque la representación importa. Cuando las científicas africanas reciben apoyo de forma intencional, es mucho más probable que asuman posiciones de liderazgo, acompañen a investigadoras más jóvenes, influyan en los debates políticos y aporten soluciones arraigadas en las realidades locales. En muchos sentidos, el programa está ayudando a redefinir el futuro del liderazgo científico al garantizar que mujeres con talento no queden excluidas de las conversaciones globales simplemente por barreras sistémicas.

 

¿Qué mensaje compartirías con una joven de Nigeria, Ghana o Benín apasionada por la ciencia oceánica, pero que siente que el camino hacia el liderazgo internacional en investigación está fuera de su alcance?

A una joven de Nigeria, Ghana o Benín que sueña con dedicarse a la ciencia oceánica le diría esto: tu origen no limita tu potencial. El liderazgo internacional en investigación puede parecer lejano a veces, especialmente cuando los recursos, las mentorías o las oportunidades parecen escasos, pero tu pasión, tu curiosidad y tu constancia pueden abrir puertas que hoy ni siquiera imaginas.

No te desanimes en entornos donde te subestimen o donde haya pocas mujeres representadas. En lugar de eso, céntrate en adquirir conocimientos, buscar mentores, construir colaboraciones y mantenerte abierta a oportunidades más allá de tu entorno inmediato. La ciencia es cada vez más global e interdisciplinaria, y el mundo necesita más mujeres africanas aportando sus perspectivas y soluciones a los desafíos oceánicos y climáticos.

Y, sobre todo, cree que tu voz y tu investigación importan. Las comunidades de nuestras costas enfrentan desafíos ambientales y de subsistencia muy reales, y muchas de las soluciones surgirán de jóvenes científicas africanas que conocen esas realidades de primera mano. El liderazgo no es algo reservado para unos pocos países o instituciones; crece a través del compromiso, el coraje y la voluntad de seguir aprendiendo y contribuyendo a pesar de los obstáculos.