Violencia emocional o piscológica. Día 4


  • En el cuarto día de la Campaña #16DaysofActivism les hablamos de la violencia psicológica.

Maltrato psicológico es cualquier tipo de comportamiento sistemático que provoca daños emocionales en la persona y afecta su equilibrio emocional. El objetivo es intimidar a la víctima, generar sentimientos de culpa y/o desvalorizarla.

Es un tipo de violencia “silenciosa”.  Sus secuelas no son visibles ya que son ocultadas por la víctima. De los países donde existen datos, sabemos que menos del 40% de las mujeres que sufren esta violencia buscan ayuda. Las que lo hacen, recurren mayoritariamente a la familia, amistades, y muy pocas confían en instituciones y mecanismos oficiales, como la policía o los servicios de salud.

Es un abuso sutil, manipulador, mediante el cual se desgasta la estima y confianza en sí misma de la mujer hasta el punto de anularla, de convertirla en un manojo de dudas y miedos. La víctima casi nunca es consciente de estar siendo maltratada.

Por ello, es imprescindible, en primer lugar, visibilizarlo. En segundo lugar, establecer claramente a qué “señales de alarma” se debe atender. Además, es necesario que la víctima esté amparada social, institucional y judicialmente ante este  maltrato. Para ello es necesario disponer instrumentos adecuados que le permitan sentirse lo suficientemente segura para afrontar la salida, y el proceso que le sigue, de una relación de maltrato.

No tenemos estadísticas representativas que traten la magnitud real y el alcance del maltrato psicológico, por los motivos que se acaban de mencionar. Sin embargo, mediante sondeos se han obtenido datos que demuestran que las intervenciones que promueven la sensibilización y emancipación de la mujer, la prestación de orientación psicológica y las visitas domiciliarias podrían favorecer la prevención o la reducción de la violencia de pareja contra la mujer.

Este tipo de  maltrato suele darse en entornos donde existe una  de violencia (social o familiar), bajas tasas de escolarización, fuerte arraigo de culturas machistas o contextos con un sistema judicial y penal ineficaz. Por esta razón, en algunas regiones de África encontramos altas tasas de maltrato psicológico.

La mujer africana debe hacer frente al estigma social de ser víctima de maltrato. En algunos países la fuerte tradición, los bulos, las supersticiones o las creencias caen sobre ellas como una losa y su situación se hace casi imposible de superar incluso cuando las leyes están de su parte, lo cual no es muy frecuente. Uno de los mayores problemas es que las mujeres consideran que este tipo de maltrato es un “comportamiento normal y habitual” en el entorno doméstico.

Necesitan, por tanto,  un  entorno con instituciones con  recursos en atención especializada que les ayuden a identificar esa violencia, su intencionalidad, sus mecanismos y sus consecuencias.

Debemos seguir trabajando en la sensibilización de la población general y la formación a todos los profesionales que les atienden, no solo en el ámbito judicial, sino médico, policial… para que puedan acompañarlas, ayudarles a construir su relato, dotarlas de credibilidad y devolverles la libertad que les han robado.

(Este trabajo es elaborado por Bárbara Marques,  Blanca Sell y Anaïs Sánchez de Lucas, estudiantes y voluntarias en la FMxA)