Madrid / Online, 28 de enero de 2026 — La Alianza de Mujeres por la Paz celebró ayer su primer encuentro de 2026 con una sesión formativa centrada en los procesos de mediación y la gestión de las emociones en contextos de conflicto, un desafío clave para las mujeres que trabajan en la construcción de paz sobre el terreno.
El encuentro, organizado en formato virtual, reunió a mujeres mediadoras, negociadoras y expertas en paz de distintos contextos africanos, en el marco de la Alianza de Mujeres por la Paz, una iniciativa conjunta de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas (UNAOC) que tiene como misión promover el papel crucial de las mujeres como constructoras de paz, negociadoras y mediadoras en África. Como todos los encuentros, se comenzó con unas palabras de bienvenida y una puesta en común de las acciones que las mediadoras están llevando a cabo.
Durante la sesión, una de las preguntas que resonó con más fuerza entre las participantes fue: «Comment travailler dans une zone où les émotions sont à fleur de peau ?» (¿Cómo trabajar en una zona donde las emociones están a flor de piel?). La cuestión puso de relieve una realidad compartida por muchas mediadoras: la centralidad de las emociones en los conflictos, y el impacto emocional que estos procesos tienen también en quienes facilitan el diálogo.
El formador, Charles Tenenbaum, abordó esta cuestión subrayando que las emociones no son un elemento periférico del conflicto, sino uno de sus motores estructurales. “No se trata de neutralizar las emociones, sino de reconocerlas, legitimarlas y transformarlas”, explicó, insistiendo en que ignorarlas puede debilitar los procesos de mediación.
Tenenbaum destacó asimismo la importancia de la protección emocional de las mediadoras. Entre sus recomendaciones, subrayó la necesidad de trabajar en pareja o en equipo para compartir el peso emocional, dedicar tiempo a repasar lo ocurrido tras sesiones difíciles y permitirse el derecho a retirarse temporalmente si la carga emocional se vuelve excesiva. “Preservar la salud mental es esencial. Si llegas a tus límites emocionales, escúchate”, afirmó.
Otro de los mensajes clave del encuentro fue la importancia de no asumir responsabilidades que no corresponden al rol de la mediadora. “No sois responsables de gestionar ni de sanar las emociones de las partes en conflicto”, recordó el formador, señalando que reconocer una emoción no significa tomar partido y que la seguridad emocional de las mediadoras es una condición indispensable del proceso de paz, no un lujo.
Este primer encuentro de 2026 marca el inicio de un nuevo ciclo de actividades de la Alianza de Mujeres por la Paz, orientadas a fortalecer las capacidades de las mujeres mediadoras y a seguir impulsando enfoques de paz inclusivos, sensibles al género y atentos tanto a las dinámicas del conflicto como al bienestar de quienes trabajan por su transformación.
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