En 1990 dirige su primer trabajo, el corto documental Pour le plaisir, donde ya muestra su actitud transgresora al mostrar de forma directa la necesidad de ser dueño del propio cuerpo. Su siguiente trabajo es Fiftu-fifty, mon amour, una reflexión sobre la identidad con tintes autobiográficos.
Nadia El Fani estrena en el año 2001 su primer largometraje de ficción, Bedwin Hacker, el cual trata sobre el poder de la información y la televisión con el objetivo de invertir y cuestionar las relaciones Norte-Sur.
En 2007 estrena Ouled Lenine, un documental centrado en la figura de su padre. En 2011 realiza el documental Laïcite Inch’allah!, un manifiesto al laicismo y una llamada a la tolerancia y la libertad de expresión, rodada tres meses antes de la caída de Ben Alí tras las revoluciones de la Primavera Árabe.
Cuando el documental se estrena en Túnez, la directora es amenazada de muerte por los islamistas, al tiempo que lucha para superar y sobreponerse al cáncer que le han diagnosticado. Para retratar ambas luchas, contra los extremistas y contra la enfermedad, y para mostrar las consecuencias y el miedo que una película puede desencadenar, Nadia El Fani realiza, junto a Alina Isabel Pérez, Même pas mal (2012).
Un año más tarde dirige junto a Caroline Fourest Elles livrent bataille: Nos seins, nos armes, un documental sobre el nacimiento de Femen en Ucrania y su expansión a Francia en 2012.
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