Otelma Borges. Cabo Verde


 

26/03/2020

La primera reacción de la población fue el pánico. Correr a los mercados y farmacias y acumular medicinas, comida y gas de cocina

Hola soy Otelma Borges, Becaria de MxA, Máster 2018.

Estoy en Cabo Verde, isla de São Vicente. Mi país es un país esencialmente turístico y migratorio, por lo que pueden imaginar el impacto que esto puede tener acá, con esta situación de pandemia mundial…

Por ser un país insular, o sea, formado por islas, hasta hoy no había llegado ninguna de las grandes epidemias mundiales, incluido el ébola en África, hace algunos años.

Cuando llegó el Covid-19 a Italia, se prohibieron los vuelos a ese país, ya que tenemos mucha gente allá y muchos italianos acá. Pero se dejó abierto a otros países de Europa.

Al aproximarse las vacaciones escolares de primavera y empezando a haber cada vez más países con la pandemia, algunas agencias turísticas y compañías aéreas empezaron a publicitar Cabo Verde como destino ideal, sin Covid-19.

El país intentó impedir eso, cerrando fronteras aéreas y marítimas con más de 37 países. Pero no llegó a tiempo. Al día siguiente de esta medida, apareció el primer sospechoso, que se confirmó positivo en el día 19/03. Un inglés de 62 años que, lamentablemente, falleció ayer. El día 21/03 se confirmaron  los casos de otros dos turistas infectados, el compañero de viaje del inglés, también inglés, y una holandesa. Así que tenemos en este momento 3 casos confirmados, uno ya fallecido, una que causa preocupación y otro en situación estable.

Los 2 hoteles donde se hospedaron esos turistas están en cuarentena y aislados. También se aisló, el mismo día de la confirmación del caso, toda la isla de Boa Vista. Pero ya habían salido personas que estuvieron en contacto con los hoteles para otras islas.

Así las cosas, el país entró en situación de peligro inminente.  El Ministerio de Salud sigue a cerca de 200 personas, por ahora, y continúa intentando rastrear a todos los que han estado en contacto directo o indirecto con los turistas. Todo el mundo está de cuarentena en todo el país, los niños en casa, el deporte y la cultura con la agenda cancelada por ahora, recogerse obligatoriamente a las 21h… solo las funciones básicas siguen en marcha, pero con restricciones.

Hay que decir que nuestro gobierno está mostrando una actitud ejemplar de madurez y prudencia, intentando pensar en todos los escenarios y dar respuesta pronto. Se ve un frente unido en el gobierno y oposición, lo que facilita la toma de todas las medidas necesarias.

Pero no es fácil, porque el país no está preparado para escenarios como esos a los que estamos asistiendo en las noticias internacionales. El sistema de salud no podrá soportar ni en recursos personales ni en equipamientos médicos (es decir ventiladores y material de protección para los que trabajan), si se da el caso de contaminación interna y la curva de infectados se hace exponencial…

Además, el porcentaje de población con problemas de salud previos, como diabetes, hipertensión o enfermedades respiratorias es muy grande, lo que constituye un factor agravante.

La primera reacción de la población fue el pánico. Correr a los mercados y farmacias y acumular medicinas, comida y otras cosas. Lo curioso es que, mientras en otros países todos fueron a por el papel higiénico, acá todos fueron a por el gas de cocina.

El gobierno y las instituciones y empresas tomaron medidas para asegurar que no faltara nada en el país, al menos para un periodo 6 meses y lo transmitieron a la población.

Hay también aquellos más irresponsables que creyeron que empezaban vacaciones y fueron a la playa y otros tipos de reuniones informales, por eso ahora está prohibido ir a las playas también.

Todo eso afecta muchísimo al país, porque prácticamente toda nuestra economía está conectada al turismo y la inversión internacional. Con todo eso, los hoteles cerrados, la restauración, compañías de transporte terrestre, marítimo y aéreo… TODOS van a sufrir. Son madres y padres que no tendrán qué poner en la mesa de sus familias. Personas que se quedarán sin empleo, personas que pagan préstamos a los bancos… El gobierno está intentando atenuar esas situaciones y por ahora lo podrá hacer, pero el futuro es muy incierto.

Aún hay que referir que muchas son las familias mono-parentales solo sostenidas por la madre, que trabaja en la calle, o sea, no tiene trabajo fijo. Son situaciones que necesitarán de la bondad de quien pueda ayudar.

En este sentido empiezan a aparecer campañas de solidaridad: te hacemos tus compras, compra una cesta básica y dásela a una familia que no puede comprar; o bien donar jabones y otros productos de higiene para los barrios más pobres, donde van voluntarios a enseñar cómo prevenir… personalmente, voy contribuyendo con lo que puedo.

Como profesora, estoy en casa haciendo tele-trabajo. Formo parte de la población de riesgo por ser bronco-asmática, y tengo la recomendación de permanecer aislada lo máximo que pueda. Estoy preocupada, como todos, con el momento presente y también con lo que nos aguarda en el futuro. Pero, por ahora, voy haciendo mi parte, intentando mantenerme informada y saludable, física, mental y espiritualmente.

Les deseo a todos que se cuiden y cuiden a los que están a su alrededor, sin pánico, pero con prudencia.

Amigos de la fundación