La igualdad no es un ideal abstracto, es una construcción diaria, colectiva e intergeneracional


Queridas amigas, queridos amigos,

Hoy, 8 de marzo de 2025, nos reunimos una vez más para celebrar el Día Internacional de las Mujeres. Lo hacemos con un compromiso firme y con la certeza de que la lucha por la igualdad, la dignidad y la paz de las mujeres no admite retrocesos.

Desde la Fundación Mujeres por África llevamos más de una década trabajando junto a las mujeres africanas para fortalecer sus liderazgos, sus derechos y sus oportunidades. Y hoy, en este 8 de marzo, alzamos la voz por todas ellas, especialmente por aquellas que sufren la violencia de la guerra y la injusticia del olvido.

El mundo atraviesa tiempos de gran incertidumbre. En la República Democrática del Congo y en Sudán, los conflictos se prolongan y se agravan, dejando a su paso devastación y sufrimiento, con las mujeres y las niñas como las principales víctimas de la violencia. Sus cuerpos siguen siendo campo de batalla, sus derechos, moneda de cambio, su seguridad, un lujo inalcanzable. No podemos ni debemos normalizarlo.

Recordemos que la indiferencia es complicidad. No podemos callar ante la impunidad con la que se vulneran sus derechos. No podemos aceptar que la comunidad internacional mire hacia otro lado mientras millones de mujeres ven arrebatadas sus vidas y su futuro.

No podemos permitir que los derechos conquistados sean arrebatados ni que la lucha por la igualdad se detenga, especialmente en aquellos lugares donde las mujeres siguen siendo víctimas de violencia y discriminación.

Pero también, amigas y amigos, este es un día para reivindicar la fuerza de la unidad y de la acción. La igualdad no es un ideal abstracto; es una construcción diaria, colectiva e intergeneracional. Y en África, las mujeres nos muestran cada día que la transformación es posible cuando nos organizamos, cuando nos apoyamos, cuando convertimos la sororidad en motor de cambio.

La paz duradera solo es posible si las mujeres participan en su construcción. La Agenda Mujeres, Paz y Seguridad, adoptada por Naciones Unidas hace más de dos décadas, nos recuerda la importancia fundamental de incluir a las mujeres en los procesos de paz. Allí donde las mujeres están presentes en las negociaciones y en la toma de decisiones, las soluciones son más justas, más inclusivas y más sostenibles.

En contextos como el de Sudán y la República Democrática del Congo, ignorar a las mujeres es perpetuar el conflicto. Su liderazgo es clave para romper los ciclos de violencia y garantizar la reconstrucción de sociedades más equitativas y estables.

Desde la Fundación Mujeres por África, apoyamos e impulsamos el liderazgo de mujeres en procesos de paz, porque sabemos que sin ellas no hay futuro. Sabemos que la igualdad es la base sobre la que se debe construir la estabilidad, la justicia y la democracia en el continente africano y en todo el mundo.

Hoy reafirmamos nuestro compromiso con ellas, con sus luchas, con sus derechos. Y lo hacemos con la convicción de que el futuro será feminista, o no será. Porque las mujeres no vamos a retroceder. No vamos a ceder. Y no vamos a dejar que nadie nos arrebate lo que con tanto esfuerzo hemos conquistado.

Juntas somos más fuertes. La unidad y la solidaridad entre mujeres son fundamentales para impulsar los cambios que necesitamos y seguir avanzando en la conquista de nuestros derechos.

Sigamos avanzando, sigamos unidas, sigamos luchando con firmeza y con alegría, porque la alegría también es resistencia, y es el motor de nuestra lucha.

Gracias.