Madrid, 3 de noviembre, 2025— Hace veinticinco años, la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reconoció por primera vez que el liderazgo de las mujeres era esencial para alcanzar una paz justa y duradera. Desde entonces, la agenda Mujeres, Paz y Seguridad ha inspirado resoluciones, informes y mesas redondas en todo el mundo. Sin embargo, la realidad sigue siendo alarmante: nueve de cada diez procesos de paz no cuentan con mujeres negociadoras.
Con motivo de este aniversario, la Alianza de Mujeres por la Paz, una iniciativa de la Fundación Mujeres por África en colaboración con UNAOC, organizó el pasado viernes un encuentro virtual bajo el lema “Reforcemos el rol de las mujeres en la mediación por la paz”. La alianza promueve el papel crucial de las mujeres africanas como constructoras de paz, negociadoras y mediadoras, y este evento se convirtió en un espacio de reflexión y diálogo sobre los avances y los retos pendientes.
El acto fue inaugurado por los coordinadores del proyecto, Charles Tenembaum y Antonina Cupe, quienes dieron paso a la ponente principal, Fatoumata Jallow Tambajang, ex vicepresidenta de la República de Gambia y una de las líderes africanas con las que la Fundación colabora estrechamente. “Este aniversario debe ser un momento de reflexión sobre lo que hemos logrado hasta ahora —desde aquel octubre del año 2000 hasta hoy— y también una oportunidad para mirar hacia adelante, para seguir formulando soluciones concretas que garanticen que la inseguridad en la vida de las mujeres y la violencia contra ellas pasen definitivamente a la historia”, subrayó Tambajang. En relación con la construcción de la paz, añadió: “Debemos comprender que la paz y la seguridad no se reducen a la mera ausencia de guerra o de violencia. Debemos entenderlas como la presencia de igualdad de género, reflejada en las políticas, los programas y las inversiones”.
Entre las participantes también estuvo la periodista, jurista y activista congoleña Caddy Adzuba, miembro de la Alianza y reconocida por su incansable labor en defensa de los derechos de las mujeres y la infancia en la República Democrática del Congo. Durante su intervención, Adzuba insistió en la necesidad de que las mujeres participen en los espacios de decisión: “Si no estás en la mesa, estás en el menú”. Recordó, además, que el liderazgo femenino en África no nació con la resolución de la ONU: “Recordemos que la mujer africana no esperó una resolución para luchar. Desde siempre ha sido pilar de su comunidad, defensora de la vida y constructora de paz. Fortalecer la paz no significa solo desarmar los conflictos, sino defender la dignidad, la justicia y la inclusión. La seguridad también se mide en el respeto, la igualdad y la participación”.
Por su parte, Mireille Affaa Midzie, oficial superior de cuestiones de género en MONUSCO (Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo), compartió las iniciativas más recientes impulsadas por la Misión en materia de mediación. “Desde enero —inmediatamente después de la toma de Goma por el M23—, comenzamos a organizar a mujeres congoleñas de Goma, Bukavu, Beni, Bunia y Kinshasa para trabajar en la elaboración de una nota de incidencia. Este documento debía constituir su propuesta para una salida de la crisis (…). De hecho, la ministra de Asuntos Exteriores mencionó que las mujeres le habían entregado su nota de incidencia durante la firma del Acuerdo de Washington. Sin embargo, somos plenamente conscientes de que (…) el acuerdo sigue siendo muy gender-blind, es decir, no incorpora suficientemente la perspectiva de género”, explicó Midzie, subrayando la necesidad de seguir avanzando en la integración efectiva de la la perspectiva de género en los procesos de paz.
La doctora Georgette Biebie Songo, conocida cariñosamente como “Mama Georgette”, también intervino en el encuentro. Profesora de Toxicología y activista por los derechos humanos en la RDC, lleva más de dos décadas luchando por la promoción de los derechos de las mujeres. Recordó su participación en el Diálogo Intercongoleño de 2002, celebrado en Sudáfrica, cuando apenas 47 de los 360 delegados eran mujeres. “Cuando las discusiones se estancaron, las mujeres se transformaron en un grupo de presión, bloquearon las puertas y exigieron que ningún delegado abandonara la sala hasta que se alcanzara un acuerdo. Su determinación forzó la reanudación del diálogo y condujo finalmente a la firma de un acuerdo global parcial, que sentó las bases de la transición política en la RDC”.
El encuentro también dio voz a mediadoras jóvenes como Diane Adoum (República Centroafricana), Assitane Sidibe (Malí) y Ketsia-Divine Miseya (RDC), quienes compartieron su visión sobre el futuro de la mediación en el continente. La presencia de estas líderes emergentes puso de relieve la importancia del relevo generacional en los procesos de paz. Como recordó Tambajang: “Si las personas mayores en toda sociedad poseen sabiduría y experiencia, entonces nosotras, como mayores, debemos seguir apoyando a las nuevas generaciones a través del diálogo intergeneracional, la interacción, la orientación, el acompañamiento y la creación de oportunidades”.
Veinticinco años después de la Resolución 1325, las voces reunidas en este encuentro coincidieron en un mensaje claro: la paz solo será posible si es inclusiva, y el liderazgo femenino sigue siendo una de las claves para alcanzarla.

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