Dra. Rashidatu Fouad Kamara: «Las mujeres africanas podemos destacar y liderar en ámbitos donde históricamente hemos estado subrepresentadas, como la investigación biomédica y humanitaria»


Madrid, 30 de octubre de 2025 — Ayer, el equipo del programa Learn Africa acompañó con orgullo a Rashidatu Fouad Kamara, beneficiaria de una beca de doctorado gracias al programa Learn Africa, durante la defensa de su tesis doctoral en la Universidad Rey Juan Carlos.

Su investigación, titulada “Tuberculosis multirresistente en Sierra Leona”, aborda uno de los retos de salud pública más urgentes en África Occidental. Aprovechamos esta ocasión para conversar con ella sobre su trayectoria, su trabajo y el impacto que espera generar.

 

Para comenzar, ¿podrías contarnos qué te motivó a cursar un doctorado en Epidemiología y Salud Pública?

Me atrajo la salud pública porque permite abordar los desafíos sanitarios a gran escala. Me apasiona generar evidencia que sirva para diseñar intervenciones que protejan a las comunidades, especialmente en países de ingresos bajos y medios. La epidemiología ofrece las herramientas necesarias para comprender los patrones de las enfermedades y medir su impacto, lo que me inspiró a realizar un doctorado con el fin de crear un cambio tangible y duradero.

 

Mencionaste en tu solicitud que Sierra Leona enfrenta graves desafíos en materia de salud pública. ¿Cómo describirías la situación actual y cuáles consideras que son las necesidades más urgentes?

Sierra Leona sigue enfrentando importantes desafíos sanitarios, incluido el actual brote de viruela símica (mpox), además de crisis pasadas como el ébola, el cólera y la COVID-19, que han debilitado el sistema de salud. Las necesidades más urgentes son reforzar el personal sanitario, mejorar la infraestructura y el suministro de insumos, y establecer políticas sostenibles que garanticen una atención médica constante y equitativa. Fortalecer estos aspectos permitirá mejorar la respuesta ante brotes y construir una resiliencia duradera.

 

Tu investigación se centra en la tuberculosis resistente a los medicamentos (TB-RM). ¿Por qué decidiste enfocarte en este tema y qué has descubierto hasta ahora?

Decidí centrarme en la tuberculosis resistente a los medicamentos porque el tratamiento empezó hace poco en Sierra Leona y, como médica responsable, quise abordar las brechas que afectaban los resultados de los pacientes. Nuestro estudio identificó el VIH no tratado, las enfermedades pulmonares crónicas y la desnutrición severa como factores clave asociados a un mal pronóstico. Estos hallazgos destacan la necesidad de integrar la atención del VIH, el manejo de enfermedades no transmisibles y el apoyo nutricional en los programas de TB-RM para mejorar la supervivencia y el éxito del tratamiento.

 

¿Cuáles son los principales desafíos de trabajar con TB-RM en Sierra Leona, tanto como médica como investigadora?

Trabajar con TB-RM en Sierra Leona es un reto debido al estigma asociado a la enfermedad, la vulnerabilidad económica de la mayoría de los pacientes, el aumento de la coinfección por VIH y la dependencia de programas impulsados por donantes, lo que dificulta la sostenibilidad. Estos factores complican tanto la atención clínica como la investigación, y ponen de manifiesto la necesidad de soluciones integradas y a largo plazo.

 

¿Podrías contarnos cómo la participación comunitaria puede ayudar a prevenir y controlar las enfermedades infecciosas?

La participación comunitaria es fundamental para prevenir y controlar las enfermedades infecciosas, especialmente en contextos como el de Sierra Leona, donde gran parte de la población tiene un nivel limitado de alfabetización y escaso conocimiento sobre enfermedades como la tuberculosis. Al involucrar activamente a las comunidades, podemos aumentar la concienciación sobre los síntomas, la transmisión y la prevención, además de fomentar la búsqueda oportuna de atención médica.

Creo que esta investigación puede influir significativamente tanto en las políticas de salud como en los resultados de los pacientes en Sierra Leona. Al identificar los principales factores de mal pronóstico en los tratamientos de TB-RM —como el VIH no tratado, las enfermedades pulmonares crónicas y la desnutrición severa—, nuestros hallazgos aportan evidencia para diseñar intervenciones integradas y centradas en el paciente.

Para los responsables de políticas públicas, esto significa crear programas que combinen el tratamiento de la tuberculosis con la atención del VIH, el apoyo nutricional y el manejo de enfermedades no transmisibles, garantizando un uso eficaz de los recursos. Para los pacientes y las comunidades, esta investigación puede mejorar el éxito terapéutico, reducir la mortalidad y aumentar la calidad de vida. En última instancia, el estudio contribuye a fortalecer un sistema de salud más resiliente y capaz de abordar de manera eficaz la TB-RM y otras enfermedades infecciosas.

 

Recibiste una beca para tu doctorado gracias al programa Learn Africa. ¿Cómo contribuyó el apoyo de la Fundación Mujeres por África a tu desarrollo académico y profesional durante esta etapa?

Estoy profundamente agradecida por el apoyo recibido de la Fundación Mujeres por África a través del programa Learn Africa. Esta oportunidad ha sido transformadora tanto para mi desarrollo académico como profesional durante el doctorado. Compatibilizar el trabajo, la familia y los estudios fue un desafío, con momentos de duda en el camino. Sin embargo, hoy me siento honrada de ser la primera mujer en defender una tesis dentro de la Cátedra de Medicina Humanitaria de la URJC gracias a  la beca de la Fundación Mujeres por África. Es tanto un honor como una gran responsabilidad.

 

Según tu propia experiencia, ¿cuál es el impacto de  ofrecer becas específicamente a mujeres africanas?

Las becas para mujeres africanas son verdaderamente transformadoras: abren puertas a las que muchas de nosotras no habríamos tenido acceso de otro modo. Estos programas van más allá de la financiación de unos estudios; empoderan a las mujeres para liderar, innovar y dar forma al futuro de la ciencia, la salud y el desarrollo en sus países y más allá.

Para mí, este logro es tanto personal como simbólico. Demuestra que, con el apoyo adecuado y perseverancia, las mujeres africanas podemos destacar y liderar en ámbitos donde históricamente hemos estado subrepresentadas, como la investigación biomédica y humanitaria. Espero que mi trayectoria sirva para mostrar que invertir en la educación de las mujeres no solo apoya a individuos, sino que fortalece comunidades enteras e inspira a la próxima generación de líderes femeninas a romper barreras y generar un cambio significativo.

 

¿Qué mensaje darías a las jóvenes africanas que desean seguir una carrera en ciencia e investigación?

Mi mensaje para las jóvenes africanas que aspiran a dedicarse a la ciencia y la investigación es sencillo: crean en su potencial y empiecen desde donde están. El camino no siempre será fácil; habrá desafíos, dudas y momentos de incertidumbre, pero la perseverancia, la curiosidad y el coraje las llevarán lejos.

La ciencia y la investigación necesitan sus voces, sus perspectivas y su liderazgo. No teman ocupar espacios en los que las mujeres aún están poco representadas. Busquen mentores, construyan redes de apoyo y sigan aprendiendo. Cada paso que den abrirá el camino para quienes vienen detrás.

Recuerden que no solo están construyendo una carrera: están contribuyendo al conocimiento, al cambio y al futuro de África.

 

Por último, ¿cómo ves el futuro de la salud pública en Sierra Leona y en África en general? ¿Eres optimista respecto a la próxima generación de científicas y profesionales de la salud africanas?

Soy muy optimista respecto al futuro de la salud pública en Sierra Leona y en toda África. Estamos siendo testigos del surgimiento de una nueva generación de científicas y profesionales de la salud que no solo son competentes, sino que también están profundamente comprometidas con la búsqueda de soluciones a los desafíos sanitarios del continente a través de la innovación, la evidencia y la colaboración.

En Sierra Leona, las lecciones aprendidas de brotes anteriores —como el ébola, la COVID-19 y ahora la viruela símica— han fortalecido nuestra resiliencia y subrayado la importancia de contar con sistemas de salud sólidos, capacidades locales de investigación y participación comunitaria. En todo el continente, crece el reconocimiento de que las soluciones lideradas por africanos son clave para un progreso sostenible en salud pública.

Con las inversiones adecuadas en educación, infraestructura de investigación y mentoría, creo que la próxima generación no solo responderá a las crisis sanitarias, sino que también liderará la definición de las prioridades globales de salud. El futuro de la salud pública en África es prometedor y estará marcado por la innovación, el liderazgo y la equidad.

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