Constituido el Consejo Asesor de la Alianza de mujeres por la Paz


Madrid, 14 de mayo. Esta tarde se ha constituido a través de una videoconferencia el Consejo Asesor de  la Alianza de Mujeres por la Paz, una iniciativa impulsada por la Fundación Mujeres por África junto con la Alianza de Civilizaciones de Naciones Unidas.

Esta asociación entre las dos  organizaciones se formalizó el pasado 4 de noviembre en Nueva York, con la firma del convenio entre Miguel Ángel Moratinos, alto representante de la ONU para la Alianza de Civilizaciones, y María Teresa Fernández de la Vega, presidenta de Mujeres por África.

El objetivo de la Alianza de Mujeres por la Paz es apoyar la participación de las mujeres como mediadoras y negociadoras en conflictos con una dimensión religiosa e intercultural mediante proyectos que se llevarán a cabo sobre el terreno en África.

Pero también habrá lugar para la reflexión y el encuentro. En ese sentido, es especialmente importante la reunión celebrada hoy, con la que se constituye el Consejo Asesor de la Alianza, compuesto por líderes africanas de reconocido prestigio.

Forman parte del Consejo Ellen Johnson-Sirleaf, ex presidenta de Liberia; Aminata Touré, ex Primera Ministra y presidenta del Comité Económico, Social y Ambiental de Senegal; Catherine Samba Panza, ex presidenta de República Centroafricana; Oumou Sall Seck, embajadora de Mali en Alemania; Caddy Adzuba, periodista y activista de R.D. Congo; Hibaak Osman, sudanesa, presidenta de la organización Al Karama; Wanjira Mathai, presidenta de la Fundación Wangari Maathai; Obiageli Ezekwezili, ex ministra de Minerales y de Educación de Nigeria y promotora de la campaña #BringBackOurGirls; Valentine Rugwabiza, representante permanente de Ruanda ante Naciones Unidas; y la joven tunecina Aya Chebbi, Enviada Especial de la Unión Africana para la Juventud.

Esta primera reunión del Consejo Asesor de la Alianza de Mujeres por la Paz se produce en un momento especial, marcado por la pandemia de la covid-19. Una crisis que, como apuntó María Teresa Fernández de la Vega en la reunión, ha producido un  caos del que algunos actores pueden aprovecharse para sacar ventaja en un conflicto, como ha tratado de hacer Bojo Haram en Nigeria. Pero que también puede ser una oportunidad para reclamar el cese de hostilidades y para poner en marcha nuevos procesos de negociación, en los que las partes, en este escenario dramático, pueden estar más dispuestas a centrarse en las necesidades reales de la población.

En este sentido, todas las participantes en la reunión estuvieron de acuerdo en sumarse, como Consejo de la Alianza de Mujeres por la Paz, al llamamiento del Secretario General de NNUU al Alto el Fuego Global.

Pero más allá de este gesto, la Alianza quiere intervenir en los conflictos sobre el terreno. A lo largo de este año estaba previsto viajar a Sudán y a República Centroafricana. El coronavirus lo ha hecho imposible, pero durante la reunión todas las participantes estuvieron de acuerdo en que se puede y se debe empezar a trabajar ya y se lanzaron varias iniciativas. Entre ellas destaca la de convocar una reunión virtual con las embajadoras africanas ante el Consejo de Seguridad, que aún no ha sido capaz de declarar esta pandemia como una amenaza para la paz y seguridad internacionales, como se hizo durante la epidemia de ébola, para analizar el impacto del COVID 19 en los conflictos y  crear espacios para que las mujeres que están trabajando por la paz en el terreno puedan ser escuchadas en sesiones abiertas en el Consejo.

También se propuso explorar la realización de procesos de negociación, mediación y diálogo online entre líderes comunitarias y mujeres influyentes de zonas en conflicto, centrándose en las necesidades de la población.

Sería una ocasión para encontrar nuevas mediadoras locales.

También quedó claro que la salud y la seguridad están vinculadas y que hay que trabajar en ese ámbito. En este sentido, María Teresa Fernández de la Vega se refirió a un proyecto piloto que la fundación está diseñando para que enfermeras españolas formen a enfermeras en Ghana, con un componente de sensibilización y de empoderamiento de estas profesionales. Es un proyecto que la fundación quiere replicar después en todos los países africanos en que sea posible.

Igualmente hubo consenso en considerar que hay que implicar a dos actores muy importantes. En primer lugar a los jóvenes, y especialmente las jóvenes, para lograr un liderazgo intergeneracional, y a las periodistas, cuya labor informativa y de sensibilización es importantísima.

Y como subrayó la ex presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, es importante estar unidos. Conseguir que la gente y los gobiernos entiendan que vivimos en un mundo interconectado y que tanto para salir de esta crisis como para avanzar en conseguir la paz tiene que haber una respuesta global, estrategias comunes capaces de superar las grandes desigualdades que existen entre los países.

 

Amigos de la fundación