Michelle Tanon-Lora. Costa de Marfil


29/04/2020

Michelle Tanon-Lora es una escritora y académica marfileña. Desde 2011 es vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Costa de Marfil. Embajadora cultural, conferenciante internacional sobre género, cultura y literatura infantil, gestora y coach de empresas, consejera matrimonial y familiar, sexóloga, columnista de radio bajo el nombre «Dra. Love», escritora, académica, es multidisciplinar. En 2014 participó en el Primer Congreso de Hispanistas Africanas organizado por la Fundación Mujeres por África.

Los políticos están convirtiendo la lucha contra la propagación del virus en una precampaña política

Michelle Tanon-Lora escritora de Costa de MarfilUn mes y medio después del primer caso de enfermedad, Costa de Marfil registra personas infectadas, 449 curadas y 14 fallecidas.

Las autoridades han adoptado varias medidas para controlar la propagación del virus y atender a los afectados. En el sistema de salud de Costa de Marfil,  gran parte de la población no se beneficia de la cobertura médica, por lo que solo se atiende gratuitamente a los personas que si son beneficiarias.

Se han cerrado escuelas, universidades y la mayoría de las empresas, y el Gobierno ha emprendido una campaña de ayuda a la población más desfavorecida.

Las empresas están primando el teletrabajo lo que reduce considerablemente el movimiento de personas en la región de Abidján y en las grandes ciudades. Pero, en las zonas rurales, el teletrabajo no es posible. De estas zonas tampoco conocemos datos del impacto del coronavirus, a pesar de que muchos habitantes de Abidjan se desplazaran allí.

Población escéptica

Al principio de la pandemia no se aplicaron medidas de contención porque se desconocía la enfermedad y su modo de propagarse. Ante la rápida progresión, el gobierno endureció las medidas, pero no pasó a la contención total. Todavía es posible salir a la calle si se hace con una mascarilla.

Abidján, capital de Costa de Marfil y puerta de entrada de Covid19 en nuestro país, está confinada. Aparte de los vehículos que transportan medicinas, combustible y alimentos, no se permite el transporte entre Abidján y otras ciudades del país.

En general, la población es muy escéptica sobre la pandemia. Circulan varios prejuicios, tales como que el calor impide que se propague, que los niños no pueden contagiarse, ni tampoco los negros o, incluso, hay quien piensa que es una enfermedad imaginaria. Además, circulan oscuros rumores de conspiraciones sanitarias y de ensayos clínicos con las vacunas.

Políticos

En vista de las medidas tomadas, la acción de las autoridades no es la más adecuada. Los políticos están convirtiendo la lucha contra la propagación del virus en una precampaña política: la distribución de alimentos y productos de higiene se presenta como «donaciones personales» de los líderes y no como donaciones de las arcas del Estado y, por tanto, del contribuyente. Incluso han fabricado bolsas, camisetas o gorras con su imagen.

Estos comportamientos son condenados por la oposición y sectores de la población, pero son ignorados por los dirigentes, quienes, además, utilizan las redes sociales para elogiar la actuación del gobierno. Por otra parte, los medios de comunicación no son libres para informar democráticamente. Así que la información se hace siempre con fines partidistas

Se dice que las escuelas abrirán el 18 de mayo, cuando la epidemia, tal y como confirmó ayer un funcionario de salud, aún no ha alcanzado su pico y que estamos en la fase ascendente de la curva de crecimiento de la propagación de Covid19.

¿Cómo podemos estar tranquilos sabiendo que las aulas están superpobladas y que no hay suficientes maestros, y que, además no están preparados?

Economía

Los precios han aumentado considerablemente. El gel hidroalcohólico, las mascarillas, y los alimentos alcanzan precios desorbitados. La mayoría de la población trabaja en el sector informal. Con el cierre de empresas, la economía se ha ralentizado, la pobreza ha aumentado y la población vulnerable vive de forma aún más precaria.

Recientemente, el gobierno ha distribuido dinero vía E-money a las poblaciones más necesitadas. En un país en el que las personas más pobres ni siquiera tienen teléfono móvil y carecen de acceso a las transacciones electrónico, la pregunta es ¿cuáles son los criterios de elección y cómo se aplican? A esto, la ministra encargada de la solidaridad responde que tienen una base de datos. Los destinatarios son los partidarios del gobierno, por lo que sus testimonios no son creíbles. Sobre este tema ha habido un movimiento de protesta a través de las redes sociales.

Trabajo y familia

Michelle Tanon-Lora escritora de Costa de MarfilLa universidad está cerrada y nos comunicamos por correo electrónico. Sin embargo, si mantengo mi consulta de psicología algunas tardes.

Soy la cabeza de una familia monoparental. Tengo tres hijos: una chica de 19 años y dos chicos de 11 y 15. Para minimizar los efectos del confinamiento he organizado mi vida familiar de una manera muy inclusiva. Tenemos actividades conjuntas (juegos, baile, noche de películas, debates, lectura, noches de cuentos de cocina y deportes) y además cada uno tiene su tiempo personal. Se quedan en su habitación para que cada uno haga lo que quiera. En este momento, mi hija mayor está releyendo mi último manuscrito, una novela. Ella me dará su opinión antes de enviarla al editor.

Soy escritora y narradora: las actividades en este campo se han ralentizado y para mantener a mis lectores y animar a las familias a leer, he iniciado un concurso llamado LecTour-Challenge. Los candidatos leen un texto de su elección y me envían un video de 2 a 3 minutos. Los videos serán evaluados por un comité selecto de escritores colegas y los «Me gusta» también contarán.

Nuestro ritmo de vida familiar está muy alterado porque las horas de acostarse están completamente desincronizadas, al igual que las horas de las comidas y la oración familiar. A veces mis hijos pasan noches sin dormir pasando el tiempo con juegos virtuales y luego duermen de día. Les regaño, pero en la situación actual hay que ser más flexible.

Aprovechamos el confinamiento para pasar un tiempo de calidad. Mis hijos respetan el encierro y se quedan en casa. La guinda del pastel es que, a diferencia de otras familias donde los adolescentes están en crisis, estamos en medio de una pausa en mi casa y estoy agradecida a Dios que ha permitido que esto suceda.

Aumentan las consultas psicológicas

Soy particularmente sensible en los efectos que provoca el confinamiento en las personas porque a veces participo en debates de televisión. Según mi análisis, la contención nos deja frente a nuestras familias tal y como las hemos configurado. Hay muchos padres que centran sus vidas en el trabajo, el poder adquisitivo, la compra de bienes, pero han pasado por alto la calidad de las relaciones dentro de la familia. Esto está creando malestar y un aumento de la demanda de asesoramiento psicológico. Hay un aumento de crisis matrimoniales y familiares. En mi consulta, sólo una pareja me ha dicho que ha aprovechado el encierro para acercarse y que se sienten felices de estar juntos. Me alegró oírlos pues siento que mi trabajo no es en vano, pero en general el encierro agudiza las crisis familiares.

Las mujeres salen por necesidad, los hombres por ocio

La mayor dificultad para las madres es el cuidado diario de los niños. En mi consulta intercambiamos consejos y discutimos soluciones a sus problemas. La carga doméstica recae principalmente en ellas y es común que los padres se desentiendan. Observo que los hombres continúan su vida social, se ven con los amigos o van al pub. En algunos barrios los hombres siguen haciendo deporte juntos a pesar de las recomendaciones de quedarse en casa. Las mujeres sólo salen a hacer las compras domésticas o a trabajar, si están en el sector informal.

En resumen, la proporción de salidas obligatorias por razones profesionales, sanitarias o de cualquier otra forma de emergencia vital es mayor entre las mujeres que entre los hombres. En cambio, la proporción de salidas recreativas es mayor entre los hombres que entre las mujeres. Esto no es el resultado de un estudio científico, sino la observación que hago de lo que veo y escucho a mi alrededor.

No veo a nadie y no permito que vengan a mi casa

No todos entendemos la pandemia igual.  Al trabajar en un hospital me considero un riesgo para mi familia y para los demás. Así que no veo a nadie y no permito que vengan a mi casa. Esto es a veces mal percibido. La gente cree que exagero. Fui hospitalizada por un dolor de espalda la semana pasada. Mi madre y mis hermanos querían venir a visitarme. Les dije que estaba prohibido. Sin embargo, una de mis tías, a pesar de mi insistencia, vino a verme tan pronto como salí del hospital. El hecho de darle un gel hidroalcohólico y de haberme mantenido alejado de ella la ofendió y no volvió, y tampoco me llamó.

Un colega muy cercano se casó en medio del encierro. Me culpa de no haber ido a su boda y de no preocuparme por él. Desde mi punto de vista, me parece realmente inconcebible obligar a la gente a correr tantos riesgos para asistir a una ceremonia de boda.

Para concluir diré que estoy convencida de que mi vida no será la misma después del confinamiento, pero no sabría decir en qué manera.

Amigos de la fundación