Martha Ogochukwu. Nigeria


02/05/2020

Martha Ogochukwu es licenciada en Ciencias Políticas y fue becaria del programa de becas Learn Africa en 2018-19 gracias al cual estudió un Master en Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Vive en Wukari  donde es profesora ayudante en  la Federal University Of Wukari y espera ascender cuando le llegue el certificado del Máster que hizo en la UAB

Los nigerianos no confían en que las autoridades sean competentes y transparentes gestionando la crisis del coronavirus

Martha Ogochukwu Nigeria

 

Sólo han pasado unos meses desde la llegada de esta pandemia mortal sin precedentes, y, tristemente, los efectos ocasionados son muy perturbadores…un costo insufrible en todos los aspectos de la existencia humana. Como en cualquier otra parte del mundo, Nigeria no se ha librado de este azote y de las severas consecuencias que lo acompañan.

Nigeria registró su primer caso en el centro comercial y en la ciudad más poblada del país, Lagos, el 27 de febrero. Venía de Italia. Desde entonces, hemos visto que lo que comenzó como un lento aumento del número de contagios se propagaba, en muy poco tiempo, con la fuerza de un incendio forestal. El 26 de mayo, Nigeria notificaba 8344 casos confirmados, de los cuales 2385 se han recuperado y 249 han muerto. Nigeria ocupa el cuarto lugar en la lista de países de alto riesgo de África.

Esto da miedo, lo sé, pero vayamos a lo que el gobierno está haciendo para enfrentar la situación

Los esfuerzos de Nigeria para aplanar la curva Covid-19

  • Se creó un grupo de trabajo presidencial con poderes extraordinarios para liderar la lucha contra Covid-19 y el Centro de Control de Enfermedades de Nigeria (NCDC) recibió apoyo para impulsar sus operaciones. También, cuando un estado informa de un nuevo registro, recibe fondos del gobierno central para ayudarles a frenar la la propagación del virus en sus diferentes estados.
  • El gobierno nigeriano implementó un bloqueo completo inicial de dos semanas el 30 de marzo en tres ciudades principales – Abuja (el Territorio de la Capital Federal), Lagos y Ogun – y poco después, los gobiernos estatales siguieron el ejemplo con diferentes versiones de bloqueo en sus respectivos estados. Estas restricciones se están reduciendo gradualmente en fases para amortiguar los efectos austeros que el cierre estaba trayendo a nuestra economía. En estas grandes ciudades, la gente (que no trabaja desde casa) puede ahora desplazarse a su trabajo diario de 6 a 8 de la mañana, después se impone un toque de queda nocturno.
  • Las reglas de distanciamiento y de llevar mascarilla son obligatorias y los comercios esenciales e instituciones tienen deben proporcionar agua, jabón y desinfectantes para las manos a los clientes.
  • Donde yo resido, Wukari, Taraba State, hay 15 casos confirmados y ya recuperados, tenemos viernes, sábados y domingos para vivir nuestras vidas con normalidad, incluyendo ir a los centros de culto. Sin embargo, escuelas y la mayoría de los centros públicos e instituciones siguen cerrados.
  • Para asegurar que las órdenes de confinamento se cumplan estrictamente, las fuerzas del orden han sido desplegado en las calles. También hay tribunales móviles en diferentes estados que procesan a los que infringen las normas y los multan en el acto.
  • El gobierno ha prohibido todos los vuelos internacionales para prevenir la importación de contagiados. Sin embargo, los nigerianos piensan que esta medida llegó tarde, cuando ya habían entrado algunos casos positivos.
  • Las pruebas de Covid-19 revelan un aumento exponencial del número de nuevos casos. Actualmente, hay alrededor de 46, 803 confirmados por test. Se trata de un porcentaje muy pequeño en proporción a los 200 millones de habitantes.
  • Se han puesto en marcha programas de sensibilización para educar a la población sobre los peligros del virus y la necesidad de observar las reglas de seguridad, aunque la eficacia de estos programas es muy cuestionable dado el nivel de ignorancia del daño que el virus puede causar.

Datos y estadísticas falsos. Una oportunidad para malversar fondos públicos

Dicho esto, los nigerianos no confían en que las autoridades sean competentes y transparentes gestionando esta situación. Los nigerianos estamos muy acostumbrados a cuidar de nosotros mismos sin esperar nada del Gobierno. Basta con decir que tenemos un pasado de desconfianza y de falta de seguridad en nuestro sistema político; así que no es de extrañar que los nigerianos crean que los datos y estadísticas son falsos y una oportunidad para malversar fondos públicos. Por ejemplo, la gente se cuestiona por qué nuestros políticos que dieron positivo anuncian públicamente su estado (y se recuperan en pocos días) mientras que las identidades de los más de 8000 casos positivos están siendo ocultadas. Por esta razón, muchos nigerianos no cumplen las normas de distanciamiento social y otras medidas.

Millones de personas pasan hambre

Paralelamente, Nigeria ha acumulado muchos fondos en donaciones benéficas de particulares nigerianos y de donantes internacionales. Sin embargo, no vemos que se les dé un buen uso en la lucha contra la Covid-19. Millones de personas pasan hambre, mientras el gobierno hace gala de ayudar a las personas más vulnerables. Vemos cuán falso es esto, a juzgar por el hecho de que ni siquiera disponen de un registro social que permita conocer como se hace el reparto. Personalmente, no conozco a nadie que se haya beneficiado de los planes de intervención social.

Además, faltan centros de pruebas y aislamiento, kits de pruebas y otros servicios médicos. El equipamiento es escaso.

Aunque los esfuerzos del gobierno en la lucha contra Covid-19 son limitados, nos llegan noticias de la posibilidad de reabrir las escuelas en junio. Esto nos preocupa mucho porque siendo el aprendizaje presencial no podemos permitirnos «poner en peligro» la salud pública.

Veamos ahora, ¿cómo nos afecta la nueva enfermedad del Coronavirus como pueblo?

  • El hambre parece ser el efecto más expandido de la pandemia en Nigeria, aún más que la propia pandemia. La mayoría de los nigerianos, para sobrevivir, depende, básicamente, de los ingresos diarios, pero desde el confinamiento, la gente ya no puede salir a ganar dinero para su familia. Peor aún, no hay esperanza de que el gobierno los alimente. Hay pocos casos conocidos de que las cestas de alimentos distribuidas por los gobiernos estatales lleguen a los «pobres», pero incluso cuando llegan solo son “migajas”, pues los funcionarios se guardan lo mejor para ellos. Para ser justos, de vez en cuando, particulares y organizaciones caritativas sacan a las familias de apuros. Los que no tienen esta suerte, desafían las restricciones de confinamiento y salen sólo para poder comer. Cuando lo hacen son atacados o castigados por las fuerzas del orden. En consecuencia, el robo a mano armada y el bandidaje ha ido en aumento, y, una vez más, los pobres siguen siendo las víctimas.
  • La economía se está debilitando gradualmente. Con las fronteras cerradas y la movilidad restringida, los negocios no van bien. En consecuencia el hambre continúa haciendo estragos en inmensa mayoría.
  • La tasa de desempleo se ha disparado pasando de un 16% antes de la pandemia a un abrumador 33,9% de la noche a la mañana. Muchos nigerianos han perdido sus trabajos y otros se enfrentan a recortes salariales. En el sector privado, la mayoría de los trabajadores, especialmente los profesores de escuelas privadas, han sido abandonados a su suerte desde el cierre en marzo, sin ninguna paga ni siquiera ayuda de comida. A todo ello, hay que añadir que los precios de los bienes y servicios se han triplicado exponencialmente.
  • Hay desigualdad en la educación. Mientras que muchas escuelas públicas están cerradas, una élite de escuelas privadas ha comenzado el aprendizaje electrónico. Pueden hacerlo porque tienen las instalaciones y los recursos, y porque los padres de los estudiantes, también, disponen de medios apropiados para asumir este cambio. Pueden permitirse el lujo de tener una línea estable de Internet y electricidad constante, cosa que para la mayoría de la población no es posible. Caso de tenerlo ni los profesores, ni los estudiantes ni sus padres/tutores tienen la preparación suficiente en informática y, por lo tanto, pasarán varios meses antes de que se familiaricen con la tecnología.
  • Los niños huérfanos y los desplazados dentro del país no se quedan fuera de esta crisis. A raíz de los casos de Covid-19 algunas zonas del norte de Nigeria, cientos de huérfanos que viven en las calles han sido enviados de vuelta a sus estados de origen. Lo que ocurre es que sus supuestos estados los envían de vuelta, alegando que no pueden confirmar su identidad. Es muy triste que estos niños inocentes estén siendo arrastrados de esa manera a trayectos de más de 24 horas, probablemente sin comida ni agua.
  • Para reafirmar lo obvio, el agua potable, la electricidad estable y la conexión a Internet continúan siendo un lujo para muchos de nosotros. En mi área de residencia, experimentamos horas de apagones que de servicio de luz, así como escasos momentos de acceso al servicio de la red.

Esa es la triste realidad a la que nos enfrentamos ahora mismo. Aunque con algunas ligeras variaciones, creo que los efectos del Covid-19 en Nigeria siguen un patrón similar al del resto del mundo. Mientras que la epidemia resalta los defectos de nuestro sistema, también nos da la oportunidad de probar nuestra humanidad, creatividad y sensibilidad. Si nuestro gobierno se preocupa por el pueblo, ahora es el momento de demostrarlo cerrando esas brechas. Veamos cómo se desarrollan las cosas en las próximas semanas. Esperemos que el mundo derrote a este monstruo y que nuestras vidas vuelvan a la normalidad.

Manténganse a salvo.

 

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