Maïmouna Dioncounda Dembele. Mali


24/04/2020

Maïmouna Dioncounda DEMBELE  es una mujer comprometida con la igualada de la mujer en Mali y militante de los derechos humanos y trabaja en varias organizaciones que defienden estos valores . Hace unos años estuvo en Madrid en el marco del programa de becas para mujeres españolas Learn Africa para seguir un curso de español en la Universidad de Alcalá de Henares.

Maimouna Dembele. BamakoEn el año 2020, el mundo se enfrenta a una de las crisis sanitarias más inesperadas. Se habla de ella en los medios de comunicación, en las familias, en las calles, todas las discusiones giran en torno a la pandemia del virus del Coronavirus o COVID-19; pero el maliense medio no se siente preocupado. Es la enfermedad de China, es la suya la que les causa miles de muertes, pero en países lejanos. ¿El virus en Malí? No, hace demasiado calor para ello o las curas de quinina contra el paludismo nos inmunizan de inmediato.

Malí es uno de los últimos países afectados por el virus el coronavirus en África.

Inicialmente, las primeras medidas de control estaban en los aeropuertos y en algunas fronteras terrestres, y las autoridades apenas informaban acerca de la pandemia. A finales de marzo, el país registró sus primeros casos positivos. Se intensificó la información la población, pero la vida en el país continuó.

 

Las primeras medidas preventivas del gobierno fueron:

  • Plan de Acción Nacional para la Prevención y Respuesta al COVID 19.
  • Cierre de las fronteras terrestres, restricciones en el número de pasajeros en el transporte público y privado.
  • Establecimiento de un toque de queda de 9 p.m. a 5 a.m.
  • Cierre de escuelas, discotecas y bares.
  • Aislamiento de las personas que han estado en contacto con los que han dado positivo.
  • Establecimiento de un fondo de 6.300.000.000 de francos CFA malienses.

Pero prevenir los contagios por COVID 19 no es una preocupación en este momento. La celebración de elecciones legislativas parece ser más prioritaria. Unas elecciones que han registrado la menor participación de votantes en la historia del país (alrededor del 15%). Después de estas elecciones, y a pesar de las medidas adoptadas, Malí está sufriendo un número cada vez mayor de casos y muertes relacionadas con el virus.

¿Fueron suficientes estas medidas en un país como Malí?

Aparentemente no, ya que el gobierno decidió tomar las siguientes medidas adicionales:

  • El cambio de horario de trabajo de los funcionarios (07:30 – 14:00).
  • Apoyo a las personas vulnerables.
  • El lanzamiento del programa, un maliense, una máscara.

Además, la mayoría de las organizaciones han adoptado medidas específicas como el teletrabajo, la adaptación de ciertas actividades o la introducción de medidas de higiene.

Movilización ciudadana

Actualmente se está llevando a cabo una importante movilización de los malienses para dotar a los centros de salud y a las comunidades de equipo y dispositivos de higiene que ayuden a prevenir el virus. Además de esta asistencia material, se están difundiendo mensajes de sensibilización en todos los dialectos del país en las redes sociales y las emisoras de radio. El país rara vez ha experimentado tal movilización y solidaridad.

Malí, un país que, sin embargo, es muy vulnerable al COVID 19.

El país ha estado experimentando una crisis pluridimensional desde 2012, además de escasos recursos de servicios de salud y del resurgimiento de la violencia entre regiones, que está deteriorando la situación humanitaria. Según un informe de diciembre de 2019, elaborado por la OCAH (Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios), el país tiene más de 200.000 desplazados internos, la mayoría de los cuales se encuentran en campamentos.

A pesar de todos los esfuerzos realizados, el modo de vida de la población no cambia. Todo lo que antes se consideraba como factores de solidaridad y cohesión social (comer juntos en el mismo plato, estrechar la mano, visitar a los enfermos, reunirse por edades y tomar el té juntos y en las mismas copas, vivir en comunidad… etc.) siguen practicándose en esta pandemia.

Además, la mayoría de los malienses viven al día y casi todos trabajan en el sector primario, por lo que tienen dificultades para respetar las instrucciones.

Actualmente Malí tiene 224 casos y 17 muertes.  El Coronavirus es una prueba dolorosa para el mundo, que se ha convertido en una ola de solidaridad y reconocimiento de la labor de los sanitarios y de otros servicios imprescindibles.

La pandemia ha cambiado nuestra vida cotidianas, pero espero que muy pronto empecemos a celebrar la vida de nuevo, compartiendo alegría, comida, besos y abrazos y contándonos esos largos días pasados con el temor de que alguien estornude a nuestro lado!

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