Irene da Conceição Hermínio Mendes. Mozambique


20/0472020

Irene de Conceiçao Hermínio Mendes, Mozambique, es Hispanista.

 

Irene-da-Conceição Hermínio Mendes Hispanista MozambiqueDesde el 21 de febrero (si no me equivoco) se han anunciado los primeros casos de contagios en Mozambique. En este momento, los datos oficiales dicen que hay 21 contagiados por el coronavirus y ninguna muerte. Ya hay una persona que se ha recuperado. El foco se encuentra en las provincias de Maputo (al sur del país) y Cabo Delgado (al norte).

Las autoridades han tomado varias medidas de prevención, desde recomendar el lavado de manos (con agua y jabón, con cenizas, alcohol o gel) o protegerse con el codo al toser.

A mediados de marzo, se emitió el primer comunicado presidencial anunciando la prohibición de reuniones de más de 300 personas. El 23 de marzo se cerraron las instituciones de enseñanza superior, y la relación entre profesores y estudiantes continúa a distancia. Más tarde la prohibición se decretó para grupos mayores de 50 personas y después se rebajó a 10.

Todos los centros de ocio han cerrado, los mercados y los supermercados han reducido su horario de trabajo. Las medidas de protección se intensificaron con el uso obligatorio de la mascarilla en el transporte público y en los puntos de venta informales.

Sin embargo, el principal problema tiene que ver con la incapacidad de hacer test masivos a la población. Los datos anunciados por el gobierno pueden no ser realistas porque pocas personas se han sometido a la prueba del coronavirus.

Hay una gran preocupación por parte del gobierno para hacer frente a esta crisis. Por ejemplo, salió un comunicado de la compañía de Aguas de Mozambique en el que se informaba que se garantizará el suministro a toda la población, incluso a los que no pagan.

En todas partes, incluso en las casas particulares, se puede ver en la entrada un cubo de agua o productos para desinfectar las manos. Es un hábito que todos hemos asimilado.

Los moto y bici-taxis y taxistas se han rebelado contra la idea de que no se les permita circular durante el Estado de Emergencia. Afirman que es su único medio de vida y que si se mantiene la prohibición sus familias morirán de hambre. Alguno de estos conductores fue arrestado por desobediencia.

Por otra parte, los conductores del transporte público se declararon en huelga porque sólo podían transportar al 3% de los pasajeros. Según dicen, los ingresos no alcanzaban ni para comprar combustible. Dos días después, el gobierno volvió a revisar el decreto y suavizó algunas medidas. Se permite transportar pasajeros sentados, y, también, la circulación de mototaxis y bicitaxis, pero todos deben llevar mascarilla, incluidos los pasajeros.

Trabajo en una institución privada de educación superior y, además de dar clases, soy la directora, por lo que tengo que ir a trabajar diariamente. Continúo dando clases a mis estudiantes a distancia, usando plataformas de enseñanza o e-mails.

El dilema se nos plantea con las tasas de matrícula. A algunos padres e, incluso, alumnos no les parece aceptable pagar las tasas académicas mientras no hay clases presenciales. Eso significa que, si los padres dejan de pagar la matrícula, mis colegas y yo corremos el riesgo de quedarnos sin salario. ¡Si eso sucede, será un desastre!

Lo que más echo de menos es la imposibilidad de estar con mi madre, que ya tiene 80 años y con mis 4 nietos. Esta falta de relación familiar está afectando a mucha gente.

Desde mi punto de vista, son los niños los que más sufren esta situación, porque no pueden convivir y jugar con otros niños, ni con algunos de sus familiares directos.

Hasta ahora no hemos tenido (todavía) ninguna carencia en productos alimenticios o de higiene. Si nos faltan mascarillas y alcohol, pero los mozambiqueños empezaron a hacerlas caseras (doblando la tela) o a usar pañuelos para cubrirse la boca y la nariz.

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