Hoy, 24 de enero, es el día internacional de la educación. La educación es un derecho humano. Es por esto que la Declaración Universal de los Derechos humanos exige la educación primaria gratuita y obligatoria, accesible para todos. Hoy en día, hay más niños que nunca en educación infantil, primaria y secundaria; sin embargo, para muchos de ellos, la falta de profesores cualificados, las escuelas en malas condiciones o el hecho de que los niños a menudo llegan a clase cansados y hambrientos, imposibilita que se beneficien de su educación.
Aproximadamente uno de cada cinco niños en edad de escolarización no van a la escuela. A menudo, la exclusión de la escolarización afecta con mas intensidad a niños en situaciones de pobreza, minorías étnicas, niños con discapacidades y niñas. De hecho, en muchas partes del mundo, la educación para las niñas está limitada e incluso restringida, con sólo un 66% de países con paridad de género en la educación primaria. En el África sub-sahariana, más de 49 millones de niñas no tienen acceso a la educación como resultado de la discriminación en políticas y prácticas. En áreas de extrema pobreza y de conflictos bélicos, las niñas africanas se enfrentan a varios desafíos que hacen que el acceso a la educación sea casi imposible. Algunos de estos problemas son la presión social de cumplir con los roles tradiciones como amas de casa y madres, los matrimonios forzados, las prácticas como la mutilación genital femenina, las violaciones y el acoso en áreas de conflicto armado o el hecho de que los pocos recursos económicos se suelen destinar a la educación de los varones.
Por estos motivos, los gobiernos africanos han acordado con Naciones Unidas garantizar la igualdad de género y al acceso a la educación primaria y secundaria para todos los niños antes de 2030. La unión Africana ha reconocido la importancia de acabar con el matrimonio infantil y de eliminar todas las formas de violencia machista y discriminación.
Desde Mujeres por África, creemos que es necesario abordar los desafíos a los que se enfrentan las niñas africanas de manera directa. Es importante hacer de las escuelas un lugar seguro para las niñas, donde no sientan que corren peligro. A través de becas y ayudas económicas a las familias, más niñas podrán ser escolarizadas en vez de tener que ayudar a sus familias y ser amas de casa desde una edad temprana. Además, creemos que la educación sexual debería ser de carácter obligatorio, para que las niñas tengan conocimientos sobre la reproducción y como evitar enfermedades de transmisión sexual como el Sida. Educar a las niñas es educar a la sociedad, fomentar el progreso y el desarrollo y hacer de la sociedad un lugar más justo e igualitario.
Trabajo elaborado por Lola Quintero, estudiante en prácticas en la Fundación Mujeres Por África.
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