Científicas africanas con talento


27/03/2020

Rana Mahmoud, doctora en Medicina y Cirugía, Heba Abdelmaksoud, doctora en Físicas y Samar Mohamed Attaher, doctora en Ingeniería Agrícola son tres prestigiosas investigadoras y científica egipcias. Hace unas semanas han llegado a España bajo el marco de un programa de la Fundación Mujeres por África, Ellas Investigan, para incorporarse a tres reputados centros de investigación españoles.

Han llegado en unos momentos críticos, en plena crisis del Covid 19, pero ellas están acostumbradas a luchar y a afrontar dificultades. Saben, mejor que nadie, que la solución está en la investigación. Lo saben desde muy jóvenes, cuando sintieron el deseo de enfocar sus vidas hacia la ciencia. Les movía la curiosidad y las ganas de hacer algo que pudiera revertir en mejorar la vida de las personas y del planeta.

Rana Mahmoud se ha incorporado a Biocruces Bizkaia. Centra su trabajo en el estudio de los trastornos del desarrollo sexual. En el instituto estudiará la aplicación de nuevos métodos diagnósticos y terapéuticos avanzados en pacientes con trastornos de diferenciación sexual.

Es profesora en el Hospital Infantil de la Universidad Ain Sham (El Cairo). Desde 2013 ha estado investigando en el ámbito de la endocrinología pediátrica.

Uno de los motivos que la impulsaron a estudiar medicina fue su interés por tratar de ayudar y buscar curación a muchas enfermedades. Investiga la genética de la diabetes y la obesidad porque “son una preocupación mundial con un número cada vez mayor de afectados”.

Su interés por la investigación es grande “en el futuro me gustaría saber más sobre las células madre y las nuevas técnicas terapéuticas para la diabetes”.

En su carrera ha tenido la suerte de que su familia la ha apoyado. Reconoce que el hecho de ser mujer no ayuda, pues “en mi país hay quien piensa que trabajar muchas horas no es conveniente para las mujeres “.

De su estancia en Biocruces dice que trabajar estrechamente con un equipo de investigadores cualificados ampliará sus perspectivas. “Espero incrementar mi experiencia en investigación y la manera de implementar mis ideas dentro de una orientación científica, empezando por lo más básico hasta poder participar en publicaciones internacionales, algo que en mi país es muy difícil”.

Dice que la mujer que siempre la ha inspirado es Barbara McClintock (una científica estadounidense especializada en citogenética que obtuvo el premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1983).

Heba AbdelmaksoudHeba Abdelmaksoud, doctora en Físicas, es profesora en la Universidad Ain Sham (El Cairo). En su centro de acogida, el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), centra su investigación en nanocompuestos semiconductores cuyas propiedades son muy importantes y útiles para las redes de comunicación de alta velocidad, pero también en muchos otros campos tales como la energía solar, film, adhesivos, recubrimiento de papel y suministro de medicamentos.

A ella la ha inspirado Marie Curie (primera mujer en recibir el Premio Nobel de Física).

Se siente orgullosa de dedicarse a la investigación. “Esta profesión me ayuda a innovarme y desarrollar mi pensamiento”.

Dice haber encontrado poco apoyo en su trabajo como científica. Lo atribuye a que Egipto es un país en vías de desarrollo. Esto le hizo buscar oportunidades en otros países, incluido España del que dice “se ha convertido en uno de los países líderes en el campo de la investigación científica a nivel internacional”.

Del papel de la mujer africana en la sociedad cree que debe “servir de inspiración para impulsar el desarrollo y ser la puerta a través de la cual el continente africano podrá empezar a abordar a colectivos maginados y a las minorías. Algo que ya ha empezado a hacerse en Egipto”

De su paso por el ICFO espera mejorar su investigación científica y profundizar en el estudio de la eficiencia de las células solares.

Samar MohamedLa doctora Samar Mohamed Attaher, es investigadora en Instituto de Ingeniería Agrícola de Egipto (AENRI). En España trabaja codo a codo con los investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible de Córdoba (ISA). Su investigación se centra en buscar la manera de utilizar menos agua para producir más cultivos.  “Es un objetivo esencial para la comunidad agrícola de regiones áridas y semiáridas, especialmente en países cuyos recursos hídricos son limitados, como ocurre en Egipto. Mi labor actual consiste en encontrar métodos sencillos y de fácil aplicación para estimar las necesidades reales de agua de los cultivos de regadío, a fin de mejorar la productividad”.

Lo que la animó a decidirse por una carrera científica fue la dificultad. Dice que desarrollar una carrera científica en países que se enfrentan a graves problemas económicos puede ser “muy estresante y frustrante en muchas ocasiones, especialmente para las mujeres que viven en sociedades conservadoras.  En mi caso lo que me alentó a seguir esta carrera fue que había una relación directa entre mi trabajo y los verdaderos beneficiarios: agricultores y comunidades rurales”

Admite que ha tenido apoyo y que ha encontrado quienes han creído en ella. Aun así, cree que al ser mujer hay que superar muchas barreras y luchar con fuerza.

Dice que trabajar con personas que creen en los estereotipos negativos sobre la mujer “como que no somos capaces de soportar el trabajo físico, que la investigación científica no es para nosotras o que las mujeres somos menos eficientes y profesionales porque somos más emocionales, es agotador y consume tiempo y energía psicológica innecesarios”.

A ello añade las dificultades logísticas en el trabajo de campo como pueden ser no encontrar alojamiento o baños para mujeres

Admira a Marie Curie y se siente fan de Katherine Coleman Goble Johnson (física, científica espacial y matemática estadounidense que contribuyó a la aeronáutica de los Estados Unidos). Además dice  «tengo una larga lista de otras mujeres científicas, con las que tuve el honor de trabajar en varios estudios… cada una de ellas contribuyó significativamente a moldear mi personalidad y mi mente”

 

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