Aline Bahati Cibambo. República Democrática del Congo


21/04/2020

La República Democrática del Congo se enfrenta a la pandemia del coronavirus al mismo tiempo que a la epidemia del Ébola

(Aline es licenciada en Derecho y está acabando su doctorado que trata del acceso de las mujeres a la justicia en su país. Forma parte del programa Learn África, que ofrece becas a universitarias africanas)

Aline Bahati habla de coronavirus en RDCLa República Democrática del Congo, al igual que otros países del mundo, se enfrenta a la pandemia del Covid-19 que está sacudiendo a casi todas las naciones. El primer caso positivo se registró en Kinshasa, la capital del Congo, el 10 de marzo de 2020. Desde entonces, el país ha contabilizado cerca de 300 personas contagiadas, 21 de ella han fallecido y 21 se han curado.

En Kivu del Sur, mi provincia, a más de 2.000 km de la capital, los primeros casos se remontan al 30 de marzo, y hasta la fecha, otras cuatro personas han dado positivo en las pruebas del virus y han sido ingresadas en el centro de aislamiento creado para este fin.

Desde entonces, las autoridades, tanto nacionales como regionales, han adoptado diferentes medidas que deben seguirse para impedir la propagación del Covid-19 en la República Democrática del Congo en general y en Kivu del Sur en particular.

El presidente, Félix Tshisekedi Tshilombo, decretó el estado de emergencia el 24 de marzo de 2020, lo que dio lugar a la prohibición de viajar desde Kinshasa (el centro neurálgico de la pandemia) a las provincias y de las provincias a Kinshasa. Esta medida fue muy controvertida y el Tribunal Constitucional tuvo que pronunciarse sobre su legalidad.

Tras declararse el estado de emergencia, se decidió poner Kinshasa en cuarentena. Sin embargo, esta medida no tuvo seguimiento porque el gobernador consideró que era peligrosa para la seguridad de la población de esa ciudad.  Al final, de las 24 comunas de la ciudad-provincia de Kinshasa, sólo la de Gombé, quedó completamente confinada.

Además, el país ha quedado aislado de sus vecinos por el cierre de todas sus fronteras. Se han cerrado escuelas, universidades, clubes nocturnos e iglesias con la posibilidad de seguir los servicios de culto por radio. Se han prohibido las reuniones de más de veinte personas, se ha reducido el número de personas que pueden viajar en cualquier tipo de transporte y el uso de una mascarilla también es obligatorio en Kivu del Sur.

El gobierno congoleño, también, ha decretado la gratuidad del agua y la electricidad durante dos meses en las provincias afectadas por la pandemia y se ha suspendido el pago de algunos impuestos (impuesto sobre el valor añadido, impuesto sobre la renta de las personas físicas, impuesto sobre la renta de los profesionales).

A juzgar por la forma en que se adoptaron algunas de esas medidas y cómo se aplicaron, hay quien critica que las autoridades encargadas de tomarlas son poco profesionales y que han actuado a prueba y error en la gestión de la crisis. Por ejemplo, en Kivu del Sur, el gran mercado sigue funcionando y miles de personas lo visitan cada día. En fin, que cada uno hace lo que puede…

Para las mujeres, la situación es aún más difícil porque son ellas las que sostienen la economía informal del país. La mayoría vive al día, y con el aumento de los precios de los alimentos, les resulta difícil salir adelante. Por eso, en lugar de quedarse en casa y morir de hambre, algunas no tienen más remedio que salir a buscar la manera de poder sostener a sus familias, a riesgo de contraer el virus en estas salidas.

Recordarán que la República Democrática del Congo se ha enfrentado a la pandemia del coronavirus al mismo tiempo que a la epidemia del Ébola, que se ha cobrado la vida de 2.300 personas sumiendo al país en un sentido luto.

En vísperas de la proclamación del fin de la epidemia del Ébola, se han notificado nuevos casos y, como resultado, el país se encuentra en ambos frentes. Hasta ahora, sólo un centro está equipado para llevar a cabo la prueba Covid-19, a saber, el laboratorio del Instituto Nacional de Investigación Biomédica de Kinshasa. Las provincias tienen que enviarles muestras de los casos sospechosos y la espera puede tomar hasta 7 días.

Nuestro sueño es que esta pesadilla se detenga y que todos sigamos con nuestras vidas.

 

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