Viernes 26 de mayo, 2026 — La Fundación Mujeres por África celebró ayer, 25 de junio, en su sede de Madrid un acto institucional enmarcado en el programa de becas Learn Africa, que desde su creación en 2013 ha permitido a 461 mujeres africanas cursar estudios de posgrado en universidades españolas. El encuentro reunió a tres científicas becadas por el programa junto a representantes de las instituciones académicas, empresas y fundaciones que lo hacen posible, en un espacio de reconocimiento y reflexión sobre el valor de las alianzas público-privadas para impulsar el liderazgo científico femenino en África.
Tres trayectorias, un mismo impacto
El acto arrancó con los testimonios de las propias beneficiarias. La Dra. Meryeme Boumahdi, ingeniera de I+D especializada en fotogrametría e inteligencia geoespacial, formada gracias a la alianza entre la Universidad Politécnica de Madrid y GMV, describió su beca como «una experiencia de resiliencia y transformación a todos los niveles» y subrayó el efecto que su trayectoria ha generado en el entorno de mujeres que la rodean, que ven en ella un modelo alternativo frente a las expectativas tradicionales. Boumahdi trabaja actualmente como ingeniera de I+D+I en tecnología de drones en una empresa suiza con sede en Madrid, siendo la única mujer en su equipo.
Desde Sierra Leona, la Dra. Rashidatu Fouad Kamara, epidemióloga y especialista en salud pública que colabora con la Oficina Regional para África de la OMS, participó a través de un vídeo. Doctora en Epidemiología y Salud Pública por la Universidad Rey Juan Carlos gracias a la Cátedra de Medicina Humanitaria financiada por la Fundación Asisa, animó a futuras beneficiarias a aprovechar la oportunidad que representa Learn Africa y destacó que las mujeres con formación superior no solo transforman sus propias vidas, sino que contribuyen al avance de la ciencia, la salud pública y el desarrollo sostenible.
Por su parte, la Dra. Gloria Dada Chechet, parasitóloga molecular y profesora en la Universidad Ahmadu Bello de Nigeria, puso el foco en el valor duradero de las relaciones que generan estas becas y alertó sobre la diferencia entre presencia, voz e influencia real en los espacios científicos de toma de decisiones. Investigadora principal del consorcio MultiplexAIm colaboró con el Instituto de Salud Carlos III gracias al apoyo de la Fundación Anesvad.
Las alianzas que hacen posible el programa
La mesa redonda institucional, moderada por Beatriz Santacruz García, coordinadora de Learn Africa, reunió a representantes de las tres alianzas que sostienen el programa: Universidad Politécnica de Madrid y GMV; Universidad Rey Juan Carlos y Fundación Asisa; e Instituto de Salud Carlos III y Fundación Anesvad.
Ignacio Ramos, de GMV, sostuvo que la empresa privada tiene una deuda con la sociedad y que financiar iniciativas como Learn Africa es una forma de saldarla, especialmente en el caso de una compañía que nació y sigue nutriéndose del capital humano formado en la universidad pública. Su reflexión sobre la fuerza de unir recursos por un objetivo común fue una de las más aplaudidas de la jornada.
María Tormo, de la Fundación Asisa, amplió la dimensión del impacto al señalar que invertir en perfiles como el de la Dra. Kamara equivale a invertir en salud global, ya que vivimos en un mundo interconectado, en el que una pandemia o epidemia con foco en África o en cualquier otro lugar puede afectar al resto del globo. Por tanto, invertir en Learn Africa, para ellos es invertir en la sociedad en su conjunto.
María González, de la Fundación Anesvad, destacó la urgencia de financiar más investigación local sobre enfermedades tropicales desatendidas (ETD), enfermedades que afectan de forma desproporcionada a África y cuyo impacto específico en las mujeres sigue siendo insuficientemente estudiado. La visión de las propias investigadoras africanas, que conviven con estas realidades en su cotidianidad, es, subrayó, un activo científico irremplazable.
Consuelo Gonzalo, de la UPM, destacó que el éxito de la Dra. Boumahdi no se explica únicamente por su excelencia académica —su tesis obtuvo la mención internacional cum laude, entre las mejor valoradas de la universidad—, sino también por su capacidad de trabajo en equipo, su resiliencia y su adaptación a un entorno multicultural.
Miguel Ángel del Río, de la URJC, fue otro de los ponentes que recibió una respuesta especialmente emotiva del público al afirmar que financiar iniciativas como Learn Africa es, ante todo, una cuestión de justicia social, y al reivindicar que, en un momento en que la cooperación internacional enfrenta serios retrocesos, este tipo de programas representan un rayo de esperanza para quienes creen en la lucha contra la desigualdad.
Finalmente, Isra Cruz, del Instituto de Salud Carlos III, señaló dos grandes retos pendientes en la cooperación científica con África: la necesidad de descolonizar la investigación —garantizando una distribución más equitativa de los fondos y una mayor presencia de científicos africanos en los equipos internacionales— y la integración plena de los países francófonos y lusófonos del continente, cuya producción científica sigue limitada por la barrera del inglés.
Trece años construyendo el futuro
El encuentro cerró con un vino español que prolongó los intercambios iniciados en la mesa redonda. Más allá de los testimonios individuales, la jornada evidenció algo que el programa lleva más de una década demostrando: que cuando la academia, el sector privado y la sociedad civil suman fuerzas, es posible transformar vidas y contribuir a afrontar algunos de los grandes retos globales de nuestro tiempo.
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