Madrid, 23 de abril de 2026 — En Mujeres por África defendemos que leer a mujeres es esencial para enriquecer nuestra comprensión del mundo y desmantelar narrativas dominantes que durante siglos han invisibilizado sus voces. Las escritoras no solo nos ofrecen perspectivas únicas sobre temas universales, sino que también iluminan experiencias que a menudo han sido ignoradas o marginadas. Leer a mujeres no es solo un acto de justicia literaria, es una puerta hacia un entendimiento más profundo y equitativo de nuestra sociedad.
Y sin embargo, cuando hablamos de escritoras pocas veces lo hacemos de las africanas que llevan décadas produciendo una literatura densa, política, rabiosa y necesaria. Estas autoras continúan siendo una excepción en las mesas de novedades. Hoy os traemos cinco obras, de Gabón, Guinea Ecuatorial, Zimbabue, Senegal y Nigeria. Esta selección es una invitación a celebrar Sant Jordi este año en clave decolonial.
Gritos y furia de una mujer — Angèle Rawiri (Gabón)

Emilienne es una mujer moderna, instruida y exitosa que lleva más de una década intentando darle a su esposo el hijo que tanto desea. La muerte trágica de su única hija, la infidelidad sistemática de su marido y las maniobras de una suegra corrosiva la empujan a una deriva psicológica sin fondo. Entre consultas médicas y rituales espirituales, entre la rabia y el derrumbe, Emilienne acaba encontrando refugio en un lugar inesperado.
Publicada en 1989, esta novela de la escritora gabonesa Angèle Rawiri —primera novelista de su país— es un grito visceral contra la poligamia y el patriarcado, pero también contra las expectativas que la sociedad deposita sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. Décadas después de su publicación, y ahora por fin disponible en castellano, es un libro que incomoda, interpela y te invita a mirar hacia un país del que no sabemos mucho.
Mujer y Negra — Tsitsi Dangarembga (Zimbabue)

Tsitsi Dangarembga es una de las intelectuales africanas más importantes de su generación. Conocida por su trilogía iniciada con Condiciones nerviosas —primera novela publicada por una mujer negra en Zimbabue—, la escritora y cineasta da en este libro el salto a la no ficción para ajustar cuentas con la historia, con el colonialismo y con el feminismo que nunca terminó de incluirla.
Mujer y Negra reúne tres ensayos breves pero demoledores. Dangarembga entreteje lo personal y lo político, su infancia desplazada en la Inglaterra de los años sesenta, el fracaso de la élite poscolonial zimbabuense, la identidad fragmentada de quienes siempre han pertenecido al relato de los otros.
ADA — Dionisia Okenve Ndo (Guinea Ecuatorial)

Ada no sabe exactamente quién es. Lo que sabe es que el camino que tenía trazado ya no coincide con el que está recorriendo. En esta novela de voz íntima y estilo casi documental, la escritora ecuatoguineana Dionisia Okenve Ndo construye un retrato de la ambigüedad cotidiana: las relaciones intergeneracionales que pesan sin que nadie hable de ellas, las dinámicas afectivas que cruzan culturas y expectativas, la identidad que se deshace y se recompone como un rompecabezas que nunca termina de encajar.
Esta obra escrita directamente en castellano por una autora nacida en Guinea Ecuatorial y formada en España, ADA es un recordatorio de que la literatura hispanoafricana existe y tiene cosas urgentes que decir.
¿De qué color son los blancos? — Odome Angone (Gabón/Senegal)

La pregunta del título es una trampa y una herramienta al mismo tiempo. Odome Angone, filóloga hispanista gabonesa, profesora e investigadora en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, lleva más de una década trabajando sobre justicia epistémica, y en este ensayo convierte esa pregunta en un decálogo: diez herramientas para desarticular la blanquitud como sistema de poder, no como simple cuestión cromática.
Una obra que invita a cambiar el foco: no solo preguntarse por los márgenes, sino interrogar también al centro.
Las delicias de la maternidad — Buchi Emecheta (Nigeria)

Nnu Ego lo hizo todo bien. Tuvo nueve hijos, sobrevivió a la pobreza, aguantó a un marido que la quiso cuando fue conveniente y la ignoró cuando no lo fue. Sacrificó todo lo que tenía en el altar de la maternidad, esa institución que la sociedad nigeriana de los años treinta presentaba como el único destino posible para una mujer. Y al final murió sola, sin que nadie le cogiera la mano.
La obra más aclamada de la escritora nigeriana Buchi Emecheta —publicada en 1979 y reeditada en castellano por editorial Cambalache— es una sátira devastadora de la maternidad como mandato y como trampa. Ambientada en la Nigeria colonial, entre la aldea de Ibuza y el Lagos de los años treinta, la novela coloca a su protagonista en el centro de fuerzas contrapuestas: la tradición que exige hijos varones para perpetuar el linaje, y una modernidad colonial que destruye los viejos equilibrios sin ofrecer nada a cambio.
Emecheta, que emigró a Londres con cinco hijos y se graduó en Sociología mientras los criaba sola, sabía de lo que escribía.
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