La violencia de género, patología social


En nuestro mundo asistimos a injusticias seculares. Discriminación, racismo, explotación, impunidad, despotismo, son palabras que, desgraciadamente, nos vemos obligados a utilizar constantemente.

Pero hay una entre todas estas lacras tan antigua como el propio mundo, un crimen sólo reconocido como tal apenas hace unas décadas pero que ha jalonado de injusticia, abuso y dolor el transcurso de toda nuestra historia.

Me refiero a la violencia que se ejerce contra las mujeres, la cara más atroz de la desigualdad, la consecuencia más dolorosa de las muchas y muy graves que la subordinación de las mujeres viene provocando desde hace siglos.

Hoy, 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, es una jornada para denunciar y para reivindicar. Un día para alzar la voz en todo el mundo en defensa de todas las mujeres que, por el mero hecho de serlo, han sufrido en sus cuerpos y en sus almas el zarpazo del maltrato, del abuso, de la humillación, y en prevención de que nuestras niñas lo sigan sufriendo en un ciclo que parece no tener fin.

Y tiene que tenerlo. Hoy que tanto hablamos de sostenibilidad económica, de sostenibilidad medioambiental, energética o del desarrollo, debemos ser conscientes de que la violencia que se ejerce contra las mujeres es la mayor amenaza contra la sostenibilidad social y democrática de nuestro tiempo.

Porque no hay sociedad que pueda aguantar que un tercio de sus mujeres sean víctimas de esta violencia sin caer en una grave patología.

Una patología que en momentos de crisis como el que hoy vivimos por la pandemia del coronavirus, pone a las mujeres ya en riesgo en situación de vulnerabilidad e indefensión extremas.

Por todo ello hoy, en este día internacional, no sólo las mujeres sino todos cuantos creemos en el inmenso valor de la igualdad sea cual sea nuestro género, tenemos que decir a nuestros gobiernos, a las instituciones, a las agencias internacionales, que es necesario reforzar la acción contra este crimen, que la pandemia en la sombra que constituye la violencia contra las mujeres tiene una sola vacuna con dos dosis: la acción decidida de los Estados y el compromiso de la sociedad.

Tenemos que esforzarnos por inocular las dos.

María Teresa Fernández de la Vega

 

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