Te lo agradecemos, Rose

Hace unos días tuve la ocasión de ver el documental de Isabel Coixet “Hablando de Rose”. No puedo decir que pasara un buen rato, lo que cualquiera comprenderá enseguida, pero sí diré que me pareció una película bella. Bella por su factura, bella por su intención, bella por los sentimientos y los valores que en ella se expresan. 

Pero, ¿quién es Rose?, ¿por qué hablar ahora de Rose? Rose Lokissim fue una de las decenas de miles de víctimas del régimen de terror impuesto por Hissène Habré en Chad entre 1982 y 1990. Una joven mujer cuya valentía y resistencia física y moral en la prisión a la que la sometió el dictador se convirtió en un ejemplo para el resto de presos...

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A través de los testimonios estremecedores de quienes la conocieron, especialmente de otras víctimas del régimen que compartieron su encierro y lograron sobrevivir –no fue el caso de Rose- el documental narra las prácticas atroces de los sicarios de Habré, las detenciones arbitrarias, las torturas interminables, las humillaciones permanentes en la vieja piscina de los tiempos de la colonización que el régimen convirtió en cárcel para sus opositores.

El documental narra también cómo Reed Brody y Olivier Bercault, de Human Rights Watch descubrieron los documentos que hicieron posible conocer a Rose, rodar esta película y, sobre todo, que el próximo 20 de julio se inicie en Senegal el primer juicio a un dictador del continente por parte de una corte especial sustentada por la Unión Africana.

Es, será, un acontecimiento importantísimo, histórico. Hissène Habré, que desde 1990 ha vivido a cuerpo de rey en Senegal, comprando adhesiones con el dinero que robó a los chadianos, comparecerá ante un tribunal para responder por la violación sistemática de los derechos humanos que llevó a cabo durante los ocho años de un gobierno que había usurpado. 

Se le acusa de haber matado a unas 40.000 personas y torturado a 200.000. Son cifras escalofriantes en un país que no tenía más de 10 millones de habitantes. Sin duda Habré fue un asesino a gran escala, y los chadianos merecen, como el conjunto de la comunidad internacional, que de una vez por todas se haga justicia.

Un hecho al que Isabel Coixet y su “Hablando de Rose” sin duda van a contribuir con la oportuna recuperación de la memoria de tantas y tantas víctimas. 

Muchas gracias, Isabel. Gracias por tu compromiso. Gracias por haber querido contar esta historia, por hacer realidad las palabras que Rose escribió poco antes de ser ejecutada: “No me importa morir en prisión, porque Chad me lo agradecerá y la Historia hablara de mí”.

María Teresa Fernández de la Vega

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