Mujeres Africanas que Construyen la Paz

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Mujeres Africanas que Construyen la Paz

27 octubre 2015. La Presidenta de la Fundación Mujeres por África, María Teresa Fernández de la Vega, y el Presidente del Real Instituto Elcano, Emilio Lamo de Espinosa, han inaugurado hoy la mesa redonda “Mujeres Africanas que construyen la Paz”, que ha reunido a mujeres protagonistas en negociaciones de paz, activistas por los derechos de las mujeres y expertas en materia de paz y seguridad.

Oumou Sell Sek, alcaldesa de la ciudad maliense de Goundam y participante en las conversaciones de paz de Argel; Hibaaq Osman, Presidenta de la asociación Karama en favor de los derechos de las mujeres, Nicole Ndongala, Coordinadora y Mediadora Intercultural del Centro de Formación de la Mujer en Karibu y Caddy Adzuba, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2014, han compartido sus experiencias sobre el terreno, las mejores prácticas en la materia, y las dificultades que aún persisten para lograr la plena participación de las mujeres en la consecución y la consolidación efectiva y duradera de la paz.

La mesa redonda ha tenido lugar en el marco del XV aniversario de la histórica resolución 1325 (2000) de Naciones Unidas, que reconoce el efecto desproporcionado y singular (distinto al que sufren los hombres y niños) que causa el conflicto armado en las mujeres y las niñas, y el papel clave de las mujeres en la prevención y resolución de los conflictos, y en la construcción y la consolidación de la paz. Asimismo, coincide con la presidencia de turno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que ejerce España desde su elección para el bienio 2015-2016, entre cuyas prioridades ha señalado impulsar la agenda “Mujeres, paz y seguridad”.

La Resolución 1325 convierte la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en una preocupación internacional de paz y seguridad. Como señala ONU Mujeres, la exclusión de la mitad de la población en la consolidación de la paz, además de injusta, es ineficiente, pues en muchos contextos las mujeres son imprescindibles para establecer acuerdos de paz socialmente relevantes y efectivos, y para garantizar la inclusión social y una distribución justa de los dividendos de la paz.

El balance de estos quince años de la resolución 1325, según informes realizados por Naciones Unidas, así como por organizaciones de la sociedad civil, es claramente insuficiente y con progresos muy desiguales según los países: las mujeres siguen sufriendo, de manera recurrente y sistemática, violencia sexual en conflictos armados (como en Costa de Marfil, Mali, Siria, República Centroafricana, Sudán del Sur y la República Democrática del Congo), y padecen nuevas formas de violencia (como la que ejerce Boko Haram en Nigeria), además de continuar estando infrarrepresentadas en la construcción de la paz, y en la prevención y la resolución de los conflictos. Algunas cifras avalan este balance decepcionante: de un total de 585 acuerdos de paz firmados de 1990 a 2010, apenas 92 contenían alguna referencia a las mujeres. Desde 1992 hasta 2011 sólo el 9% de los negociadores en las mesas de negociación de la paz eran mujeres. Las mujeres encabezan sólo el 19% de todas las misiones de Naciones Unidas sobre el terreno.

El examen de alto nivel sobre el cumplimiento de los objetivos marcados por la resolución 1325, celebrado el pasado 13 de octubre, ha subrayado la urgencia y la necesidad de un compromiso más firme con la agenda “Mujeres, paz y seguridad”, que contribuya a superar los obstáculos que aún persisten para avanzar. En su calidad de presidencia de turno España ha promovido, junto con otros Estados miembros, la aprobación de una nueva resolución del Consejo de Seguridad –la resolución 2242- que aspira a fortalecer el compromiso del sistema de Naciones Unidas con esta agenda, e insta a los Estados miembros a implementar medidas adicionales para garantizar la protección de los derechos humanos de las mujeres y las niñas en los conflictos, su presencia plena en la prevención y resolución de los conflictos armados, y su participación en la construcción y la consolidación de la paz. Para que esta resolución tenga efectos e impacto positivo en las mujeres y las niñas, los compromisos asumidos tendrán que contar con medios humanos y financieros, así como con mecanismos de rendición de cuentas y evaluación.

Antes de concluir el acto “Mujeres Africanas que construyen la paz”, la moderadora de la mesa redonda, Nicole Ndongala ha leído las siguientes conclusiones:

“En primer lugar, que las resoluciones que ponen en valor el papel de las mujeres y su contribución a la paz, desde la 1325 hace quince años, y hasta la 2244, aprobada hace sólo unos días, son instrumentos valiosos, pero no suficientes y, sobre todo, no suficientemente implementadas.

Necesitamos, se ha puesto de relieve aquí, un cambio de estrategia. Se necesitan medidas concretas, se necesita pasar a la acción con actuaciones claras que tengan un impacto directo sobre la situación de las mujeres y sean capaces de mejorar realmente sus vidas. Algo que hasta ahora no ha sucedido.

-Se ha dicho también que las mujeres tienen que estar en un número suficiente en todo el proceso de construcción de la paz, desde la prevención de los conflictos hasta la negociación, la gestión y la supervisión de los procesos de paz.

Pero además se ha dicho que no basta sólo con que sean mujeres las que participan. Se ha insistido en que han de ser mujeres comprometidas con los derechos de las mujeres. Mujeres capaces de llevar la agenda de las mujeres a las agendas políticas nacionales, regionales y globales.

-Para eso necesitamos liderazgo. Necesitamos mujeres líderes, y por tanto necesitamos instrumentos para formarlas y que puedan dirigir, organizar y sensibilizar a otras mujeres y a la sociedad para luchar contra la violencia en general y contra la violencia que se ejerce contra las mujeres.

-Otra de las propuestas que se han escuchado aquí hoy, muy ligada a la anterior: que se penalice de manera especialmente dura a aquellos que atentan y ejercen la violencia –no pocas veces hasta la muerte- justamente contra las mujeres líderes, contra las mujeres que luchan por la paz y por los derechos de las mujeres.

-Se trata de evitar la impunidad. Se trata de que quienes atentan contra las mujeres líderes, pero también quienes utilizan la violencia contra las mujeres como arma de guerra, sean de verdad perseguidos como autores de crímenes contra la humanidad.

-Y también se trata, por supuesto, de que las mujeres que son víctimas de estos crímenes atroces sean reparadas. Que obtengan la reparación, no sólo moral sino también económica que les permita reanudar su vida.

-Y con el fin de hacer un seguimiento permanente del desarrollo en la práctica de las resoluciones internacionales;

con el fin de atender y dirigir la acción frente a todos los problemas que afectan a las mujeres en los procesos de paz y contra la violencia;

con el fin de conseguir financiación para formar a mujeres líderes, para apoyar los grupos y colectivos de mujeres que luchan por la paz;

con el fin de que los gobiernos y las instituciones nacionales o internacionales cumplan con sus responsabilidades y compromisos;

Con el fin, en suma, de que no se siga desperdiciando el enorme potencial de las mujeres para la paz,

Se ha propuesto la creación de un Comité Internacional de las Mujeres Africanas independiente, compuesto por mujeres propuestas por las organizaciones de mujeres de los países en conflicto. Un Comité que sería totalmente independiente pero que debería tener el respaldo y soporte de las Naciones Unidas.

Todo ello, han considerado las líderes que hoy han intervenido en esta mesa –pero estoy segura de que todos estamos de acuerdo en ello- sólo tendrá su eficacia si seguimos luchando cada día con más fuerza contra la desigualdad y la discriminación que sufren las mujeres.

Luchemos por la igualdad y estaremos luchando por la paz.

A partir de estas conclusiones, elaboraremos una declaración que pronto podremos mostrarles a todos ustedes”.

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