Día Internacional de la Mujer Rural

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Día Internacional de la Mujer Rural

Lunes, 14 de octubre de 2013. Mañana día 15 se celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una jornada que desde 2008 reconoce “la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”.

Se trata de una contribución vital que subrayan otros dos días internacionales que se celebran justamente a continuación, el Día Internacional de la Alimentación, y el de la Erradicación de la Pobreza, los días 16 y 17 de octubre

Y es que las mujeres rurales desempeñan un papel fundamental tanto en las economías rurales de los países desarrollados como en las de los países en desarrollo. En la mayor parte de estos últimos participan en la producción de cultivos y el cuidado del ganado, proporcionan alimentos, agua y combustible para sus familias y participan en actividades no agrícolas para diversificar los medios de subsistencia de sus familias. Además, llevan a cabo las funciones vitales en el cuidado de los niños, los ancianos y los enfermos.

No es de extrañar, por tanto, que según estimaciones de la FAO, 150 millones de personas dejarían de pasar hambre si las mujeres tuvieran el mismo acceso que los hombres a las herramientas y el crédito en la agricultura.

En España, la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales, Fademur, ha organizado con motivo de su día internacional una jornada que estará presidida por Teresa López, presidenta de la Federación y Consejera de Mujeres por África, y el Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete.

La jornada se celebrará en el Centro Cultural Eduardo Úrculo de Madrid, Plaza Donoso, 5, a partir de las 10,30h.

Por su parte, la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile  Mlambo-Ngcuka, ha hecho público el mensaje que reproducimos a continuación.

Hoy, Día Internacional de las Mujeres Rurales, llamamos a la acción en lo relativo a una desigualdad flagrante: 43 por ciento de las personas que trabajan en la agricultura son mujeres y, sin embargo, demasiadas mujeres no tienen acceso a la tierra.

Aunque muchas mujeres rurales, especialmente las que poseen pequeñas parcelas y son cabeza de familia, dependen de la agricultura de subsistencia, ellas siguen teniendo un acceso limitado a la tierra, el agua, los fertilizantes y las semillas, el crédito y la formación. Esta discriminación no sólo hace su rol en la producción de alimentos mucho más difícil de lo que debería ser, sino que viola sus derechos humanos básicos y amenaza la seguridad alimentaria colectiva.

Debemos respetar y proteger los derechos de las mujeres rurales. Cuando las mujeres tienen acceso a la tierra, hay mejoras en el nivel de vida de la familia, en la productividad agrícola y en la igualdad de género. Además, se logran mayores progresos contra la pobreza, la violencia de género y el VIH/SIDA, en beneficio de todos. También hay pruebas de que los países donde las mujeres no tienen derechos a la tierra ni acceso al crédito tienen un promedio de 60 por ciento y 85 por ciento respectivamente de niños malnutridos.

Las mujeres, inclusive las mujeres indígenas, son a menudo quienes custodian la gestión y el uso sostenible de los recursos naturales y de la preservación y conservación de las cosechas tradicionales y de la biodiversidad en nombre de las generaciones actuales y futuras.

Ahora es el momento de pasar a la acción con reformas legales de modo que las mujeres, inclusive las viudas, puedan ser dueñas de la tierra que trabajan. 

Las agricultoras deben poder acceder a los servicios financieros, el agua y el saneamiento, el mercado y las tecnologías innovadoras. 

Debemos promover el pleno empleo y los trabajos decentes para las mujeres rurales, en la agricultura y en otras áreas.

Finalmente, debemos reducir la cantidad desproporcionada de trabajo sin remuneración y la carga de cuidados que afectan a las mujeres y las niñas rurales, lo que implica aumentar las inversiones en las infraestructuras y los servicios sociales, como los cuidados infantiles, y las tecnologías que liberan tiempo y reducen el trabajo, como las cocinas limpias que ahorran combustible. Una mayor participación de los hombres y de los niños en el cuidado de la familia permitiría igualmente a las mujeres y las niñas tener más tiempo para dedicar a la educación, la formación y las actividades económicas.

Hoy, y todos los días, ONU Mujeres defiende los derechos de las mujeres y de las niñas y la dignidad e igualdad para todos.

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