Empoderamiento

“Africa is on the rise, and so are African women”

Letty Chiwara, Chief of Africa Section, UN Women

Las mujeres son el motor de África

Y siempre han participado activamente en todas las áreas de la sociedad africana, otra cuestión es que dicha participación no haya sido reconocida o recompensada al mismo nivel que la de los hombres. Empoderar a las mujeres es un modo muy efectivo de lograr el desarrollo en sus múltiples vertientes, si bien el empoderamiento no debe promoverse por su carácter instrumental, sino por el valor intrínseco de la equidad y la no discriminación de las mujeres: los derechos de las mujeres son derechos humanos y sólo por ello deben ser promovidos y defendidos.

Las mujeres africanas producen el 80% de los alimentos y representan el 60% de la fuerza laboral en el sector agrícola (FAO). Además, son mujeres el 70% de quienes realizan actividades de comercio transfronterizo informal. Sin embargo, en comparación con otras zonas geográficas, las mujeres de África Subsahariana tienen menos control sobre los recursos productivos, como capitales, la tierra – según la FAO, los hombres representan el 85% de los propietarios de las tierras, y el 15% de media de mujeres propietarias encuentra una gran variación entre países - o el crédito, a menudo dedican la mayor parte de su tiempo a actividades informales e infravaloradas, y su acceso a las instituciones clave como los tribunales o los mercados es muy limitado

 

Esfuerzos durante la última década

Durante la última década se han realizado grandes esfuerzos en diferentes niveles (continental, regional, estatal, etc…) para avanzar en el empoderamiento de las mujeres:

  • El compromiso de la Unión Africana con la igualdad de género se recoge en diversas declaraciones y documentos, como el art.4 de su Acta Constitutiva, el Protocolo sobre Derechos de las Mujeres en África, la SDGEA-Solemne Declaración sobre Igualdad de Género en Africa, etc. En el año 2000 fue creada la Dirección de Mujeres, Género y Desarrollo, y en 2009 la UA lanza su primera Política de Género acompañada de un amplio Plan de Acción.
  • En enero de 2010 la Asamblea de la Unión Africana adoptó la Década de las Mujeres (2010-2020), cuyos objetivos están vinculados a las 13 áreas críticas de la Plataforma de Acción de Beijing, los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio y el programa de la International Conference for Population and Development (ICPD), entre otros compromisos regionales.
  • 51 de los 53 países africanos han ratificado la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW).
  • El Banco Africano de Desarrollo ha manifestado su compromiso por el empoderamiento de las mujeres y por la equidad de género: aunque sus comienzos fueron deficientes, las lecciones aprendidas del primer Plan de Acción de Género 2004-2007, han sido incorporadas en el Plan de Acción de Género 2009-2011

El tercer Objetivo de Desarrollo del Milenio, “promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer”, ha conseguido algunos progresos en África Subsahariana:

  • El IDG-Indice de Desigualdad de Género, del PNUD, recoge la pérdida de logros provocada por la desigualdad de género en tres dimensiones: salud reproductiva, empoderamiento y participación en el mercado laboral. A mayor discriminación, mayores serán los valores del IDG. En África Subsahariana se han registrado avances en el IDG, pasando de un 0,735 en 2008 a un 0,577 en 2012 (siendo el valor medio mundial para 2012 de 0,463).
  • El acceso de las mujeres a un empleo remunerado es todavía un objetivo a alcanzar, si bien un dato positivo es que en África Subsahariana el porcentaje de mujeres empleadas remuneradas en trabajos no agrícolas ascendió de un 24% en 1990 a un 33% en 2010.
  • En cuanto al nivel de representación de las mujeres en los parlamentos, en África Subsahariana el porcentaje aumentó de un 13% a un 20% entre 2000 y 2012. Este porcentaje sitúa a África subsahariana en el segundo puesto regional más alto del mundo en cuanto a representación femenina en parlamentos. Según NNUU, este avance se produjo debido a la existencia de medidas de discriminación positiva (existencia de cupos, como escaños reservados).En Ruanda el porcentaje de mujeres representantes es del 56%.

 

Desafíos

No obstante, sigue siendo un desafío conseguir que esa representación genere impactos positivos en la vida cotidiana de las mujeres: resulta paradójico que mientras en Sudáfrica las mujeres ocupan un 40% de los escaños en el parlamento, en algunas provincias del país una de cada cuatro mujeres haya sido violada.

En 2006 Ellen Sirleaf Johnson, en Liberia, se convirtió en la primera mujer jefa de estado de la región, a la que siguió Joyce Banda en Malawi, en abril de 2012. Este año 2013 en que se cumple el 50 aniversario de la Unión Africana, es también el año en que por primera vez una mujer, Nkosazana Dlamini-Zuma, se encuentra a la cabeza de la Comisión de la Unión Africana.

Las contribuciones de los movimientos de mujeres africanas a estos cambios no han sido lo suficientemente visibilizadas. La noción de mainstreaming de género, que se popularizó en los años 80, ya había sido articulada por mujeres como Jacqueline Ki-Zerbo de Burkina Faso, en 1960.

El enfoque y el trabajo del NEPAD por el empoderamiento de las mujeres ha sido mejorado gracias a las críticas, demandas y aportaciones de activistas, movimientos sociales y académicas, que han abogado por un enfoque más inclusivo, participativo y que posibilite la transformación social.

Las redes de mujeres africanas están abordando algunas cuestiones complejas: violencia doméstica, derechos de herencia, mutilación genital femenina, matrimonios tempranos, y otros temas relativos al derecho consuetudinario. Incluso recientemente se ha incrementado el apoyo a los derechos y gays y lesbianas, y han fomentado intensamente el debate sobre el aborto y el derecho a decidir sobre su propio cuerpo.

Tres mujeres compartieron el Premio Nobel de la Paz 2011, dos de ellas africanas: La presidenta de Liberia, Ellen Johnson-Sirleaf, la también liberiana Leymah Gbowee y la yemení Tawakkul Karman. El galardón les fue otorgado por su lucha por la seguridad de las mujeres y por los derechos de las mujeres a participar plenamente en las tareas de pacificación.

Sin embargo, queda mucho por hacer en la implementación de las Resoluciones 1325 y 1820 de Naciones Unidas, que todavía presentan numerosos desafíos: las mujeres siguen permaneciendo en muchos casos fuera de las mesas de negociación, y en otros ha fracasado la inclusión de la violencia sexual en los procesos y acuerdos de paz, lo que genera impunidad y dificulta los procesos de reconciliación y reparación.