Desarrollo económico

Los indicadores de crecimiento económico en África subsahariana durante los últimos años y sus expectativas futuras son positivas

Según el Banco Mundial (BM), en 2012 el conjunto de la región creció,  un 5.3% (la  media mundial fue de 3.3%) y África podría estar a punto de iniciar un despegue económico similar al de China en los años 80; el Fondo Monetario Internacional predice que en los próximos años 7 de las 10 economías que más crecerán en el mundo  estarán en dicha región.

Este crecimiento económico está sustentado en buena parte en las riquezas minerales y en hidrocarburos (los países exportadores de petróleo crecieron un 6,7% en 2012) y en los altos precios de las materias primas, alimentados por la demanda de China y otras potencias emergentes. Se estima que África, y en particular los países subsaharianos, detenta un 30% de los recursos minerales mundiales; en el caso del el uranio, platino, diamantes y oro, las estimaciones son de más del 50%.

China se ha convertido en un actor clave, con un grado progresivo de influencia en diversas economías africanas. Las necesidades energéticas y en recursos minerales de China son el motor de una estrategia sin ningún tipo de condicionalidad política y que se traduce en créditos blandos de miles de millones de dólares a numerosos regímenes de la región a cambio del suministro energético y mineral y el desarrollo de infraestructuras, entre otros aspectos.  China se ha convertido en el socio comercial más importante: en la última década sus intercambios comerciales  con los países africanos han pasado de los 11.000 millones de dólares a 166.000.

El crecimiento económico de África subsahariana ha provocado, según el BM, una reducción significativa de la pobreza: entre 1996 y 2010 el porcentaje de africanos viviendo con menos de 1,25 $ habría pasado del 58% al 48,5%.Aquellos países que han crecido más rápido gracias a los hidrocarburos y minerales tienen ratios peores de reducción de pobreza que aquellos que no detentan en tal alto grado dichos recursos. Es el caso de países como Guinea Ecuatorial y Nigeria, en los que además se ha dado un aumento correlativo de las desigualdades socio-económicas. En otros países, como Gabón y Angola, incluso se ha constatado un aumento de la pobreza extrema, en contraste con el crecimiento económico.

La masiva evasión de divisas y los ingresos derivados hacia paraísos fiscales por parte de las multinacionales son dos factores determinantes para las economías de estos países. Según algunas estimaciones por cada dólar de Ayuda Oficial al Desarrollo hay otros 10 dólares que salen de estos países por las vías reseñadas. La inestabilidad y los conflictos (como actualmente en Malí o República Centro Africana) determinan igualmente las posibilidades y potencial de crecimiento sostenible.

 

Por otro lado, los datos de crecimiento siguen contrastando drásticamente con los indicadores de desarrollo humano:

el IDH del PNUD sitúa a 34 países subsaharianos entre los 40 últimos países del mundo (sin incluir Sudán del Sur, ya que no hay datos). Y con las ingentes desigualdades: la región alberga a 6 de los 10 países en los  que hay mayores desigualdades en el mundo (con su gigante económico, Sudáfrica, a la cabeza). Las infraestructuras son también determinantes. Pese a que se han realizado algunos avances (siendo China un actor de peso) los déficits son enormes. Igualmente, pese a su ingente riqueza energética, incluyendo un gran potencial en energías renovables, la región subsahariana (con más de 800 millones de habitantes tiene una capacidad de generación energética – con un pésimo suministro en muchos países y altos precios – equivalente a la de España (con 45 millones de habitantes).

Frente a los buenos augurios de los actores internacionales con enfoques económicos liberales, que sustentan sus expectativas en el crecimiento del PIB, las mejoras macroeconómicas y el aumento del comercio, diversos expertos advierten de que el desarrollo económico sostenible exige urgentemente una reducción de las desigualdades, una gestión adecuada de los ingresos derivados de los recursos naturales en beneficio de la población y una industrialización que aporte valor añadido a las economías subsharianas, a través del procesamiento y la manufactura.

El Banco Africano de Desarrollo advierte igualmente que el crecimiento está excesivamente concentrado en las materias primas y las industrias extractivas, sin generarse oportunidades de empleo para la mayor parte de la población, especialmente para los jóvenes (70% de la población son menores de 30 años), teniendo en cuenta además el proceso de urbanización creciente.

Se están alzando también muchas voces en contra de la liberalización comercial. Coaliciones de países en desarrollo, como el G33 y el NAMA 11 en la Organización Mundial de Comercio, reclaman  plazos más largos para el desarme arancelario y más margen para sus políticas aduaneras. The Africa Progress Panel (liderado por Kofi Annan) ha manifestado su preocupación por los Acuerdos Económicos de Partenariado propuestos por la Unión Europea, que implican la eliminación o reducción de tarifas afectando a un 80% de las importaciones africanas procedentes de los países europeos

La senda del crecimiento económico medido a través del PIB no generará un crecimiento sostenible y un bienestar generalizado para el conjunto de la población si no se adoptan medias inclusivas, políticas equitativas, se mejoran sustancialmente los servicios sociales básicos y se crean empleos (además de las medidas de desarrollo industrial e infraestructuras señaladas, entre otras). En 2030 se estima que el 50% (37%, según datos de 2009) de la población vivirá en aglomeraciones urbanas (cuyo tamaño se prevé que será el triple del actual en 2040). Dato que hay que vincular con que el 70% de la población actual son jóvenes de 30 años o menos, con una tasa de paro muy alta.

 

Situación Mujeres africanas

En este contexto, las contribuciones de las mujeres africanas a la economía familiar, a los sistemas de producción de alimentos, y a las economías nacionales en general, está siendo reconocida progresivamente. Las mujeres siguen predominando en el sector informal, en el que desempeñan una amplia gama de actividades, particularmente las referidas al comercio. Las mujeres constituyen el 70% de las personas que implementan acciones de comercio transnacional, generando cerca de 18.000 millones de dólares anuales en las economías de África Subsahariana. Sin embargo, la mayor parte de las políticas implementadas por los gobiernos han obviado estas contribuciones, por lo que las mujeres que desempeñan estas tareas actúan con muy poco o ningún apoyo institucional.

Más de la mitad de las mujeres empleadas trabajan en la agricultura, particularmente de subsistencia, en pequeñas parcelas. El papel de las mujeres es crucial en relación con la seguridad alimentaria, dado que las mujeres producen el 80% de los alimentos de Africa Subsahariana. Sin embargo, su acceso a la propiedad de la tierra, a la formación o a las herramientas y tecnología agrícola, sigue siendo muy limitado.

En la economía formal de África Subsahariana, las mujeres suelen concentrarse en las industrias de exportación (textiles y prendas de vestir), así como en la producción de alimentos. En el sector servicios, suelen desempeñar ocupaciones relacionadas como la enfermería, enseñanza o secretariado, mientras siguen infrarrepresentadas en ocupaciones técnicas, como la ingeniería o las tecnologías de la información.

El acceso al crédito es muy limitado para las mujeres que trabajan en el sector informal, actividades que no suelen estar contempladas por las instancias oficiales. Además, las mujeres no suelen poseer propiedades con las que satisfacer las exigencias de las entidades financieras a la hora de conceder préstamos. Por ello, diferentes instituciones internacionales (UN Women, Banco Mundial, etc..) y ONGs están trabajando a nivel regional y a nivel de país para favorecer el empoderamiento económico de las mujeres: programas de formación en negocios, programas de microcréditos, asistencia financiera, etc…Estas instituciones también trabajan para eliminar otras barreras, como las que pueden representar las políticas y regulaciones comerciales que dificultan el acceso de las mujeres a los mercados.

Las contribuciones de las mujeres al desarrollo económico en Africa Subsahariana no podrán ser maximizadas sin que las políticas gubernamentales y sus instrumentos (políticas fiscales, monetarias, etc..) tengan en cuenta estas actividades y las aborden con enfoque de género.